Los católicos no
pueden apoyar el aborto: Obispo Weigand
Ricardo Olvera
El Heraldo Católico
No estamos inermes. Podemos hacer la diferencia.
Pertenecemos al Señor; en el está nuestra fuerza y mediante su gracia
podemos cambiar el mundo
En su homilía en la
Catedral de Sacramento el pasado 22 de enero, durante el 30 “aniversario
luctuoso” de la legalización del aborto en los EU, el obispo de Sacramento
William K. Weigand señaló con fuerza que no se puede ser católico y al
mismo tiempo apoyar el aborto. “El mandato de Dios y la ley natural son
bastante claros al respecto: ¡No matarás!”, dijo.
Su mensaje fue
dirigido personalmente al gobernador Gray Davis, quien se ufana de tener
un record inmejorable de apoyo al aborto y al mismo tiempo le gusta
identificarse públicamente como católico. “El gobernador Davis tiene que
recordar que no somos dueños de nuestro cuerpo sino sus
administradores…cada quien decide como cuida su cuerpo, pero el aborto
afecta a otro cuerpo, el del infante”.
“Se tiene que entender
que no se puede uno llamar católico y al mismo sostener posturas que
contradigan a la fe católica”, dijo el obispo. Todo político católico que
apoye el aborto, “debe abstenerse de recibir la Santa Comunión hasta que
haya tenido una conversión de corazón”.
Por otro lado, le
agradeció a monseñor Edward Kavanagh por haber confrontado en este punto
al gobernador Davis en diciembre: “Muchas gracias, monseñor Kavanagh, por
salir en defensa de los niños no nacidos, por su dedicación a la verdad y
por su cuidado pastoral de las almas, incluida la del gobernador Davis”.
Enseguida citó la
declaración que a este respecto hicieron los obispos de de EU en noviembre
pasado, así como el documento publicado por el Vaticano hace unas semanas,
estableciendo que los legisladores y funcionarios públicos católicos deben
ajustarse a la ley moral natural y a los imperativos de la fe católica, en
primer lugar al principio de la sacralidad de la vida humana. (Ver columna
del Obispo Weigand en la página xx ).
Aborto, traición a la
mujer
“En lugar de liberar a la
mujer de la discriminación, el aborto ha significado para ella una
traición”, dijo el obispo Weigand en su homilía, y citó la declaración de
noviembre de los obispos estadounidenses (A Matter of the Heart):
«La legalización del aborto prometió algo que no podía cumplir. Les
prometió a las mujeres mayor libertad para poder participar más plenamente
en la sociedad, pero les quitó a sus hijos y les rompió el corazón.
Innumerables mujeres han sufrido física, emocional y espiritualmente
debido al aborto; muchas incluso han perdido la vida. Además muchos
hombres también lloran la muerte de sus hijos, y otros cargan el peso de
haber persuadido a su hija, novia o esposa a practicarse un aborto», dice
el documento.
Dios bendijo a la
mujer y la creó igual al hombre, “sin necesidad de que se mutile y
envenene a sí misma y destruya a sus propios hijos para poder ser
considerada como igual al hombre”, dijo el obispo.
La vida triunfará
Pero no debemos
desanimarnos por el hecho de que la legalización del aborto aún siga
vigente, dijo Weigand; o porque el aborto se haya convertido virtualmente
en un derecho que no se puede ni cuestionar. “Somos gente de esperanza. No
podemos ver todo lo que Dios ve, pero sabemos que la vida triunfará sobre
la muerte y la verdad sobre la mentira”.
Roe vs. Wade
(la resolución de la Suprema Corte que
legalizó el aborto) no permanecerá para siempre, dijo el obispo. “De
hecho, la marea ha venido cambiando desde hace algún tiempo. Hace unos
días el Sacramento Bee
reportó que el Instituto Alan Guttmacher, afiliado a la organización
pro-abortista Paternidad Planificada,
reconoció que la tasa de abortos ha caído a su nivel más bajo en 29 años.
Aunque todavía se practican 1.3 millones de abortos anualmente en los EU
(42 millones en los últimos 30 años), hay más razones que nunca para tener
esperanza.
Actualmente se
practican menos abortos cada año, y menos médicos están dispuestos a
practicarlo. Más estadounidenses que nunca se identifican como pro-vida,
mientras declina significativamente el número de quienes apoyan el aborto.
Por otro lado, las
técnicas de ultrasonido y otros avances médicos han hecho posible una
mucho mejor apreciación de la humanidad del niño no nacido, y se han
establecido miles de centros de apoyo a la mujer embarazada en todo el
territorio nacional, a la vez que la mayor parte de las legislaturas
estatales han instrumentado medidas para regular y restringir la práctica
del aborto.
Otro efecto positivo
de la lucha en defensa de la vida en estos 30 años, ha sido mover a mucha
gente a reconsiderar su apoyo a la pena de muerte y el suicidio asistido o
eutanasia.
Y por encima de todo,
dice el obispo Weigand, el movimiento pro-vida está ganando muchísimos
adeptos entre los jóvenes y adolescentes. “En la pasada generación muchos
lucharon a favor del aborto legal, pero hoy día más jóvenes luchan por una
verdadera liberación de la mujer”, dice, y cita una reciente encuesta de
la firma Gallup, en la que se muestra que el 55 % de los adultos menores
de 30 años apoyan mayores restricciones a la práctica del aborto.
“Nuestros jóvenes saben que fueron creados como personas únicas, con un
DNA único desde el momento de su concepción. Ellos miran a su alrededor y
se dan cuenta de que en toda concentración de gente menor de de 30 años
están ausentes una tercera parte de ellos, ya que fueron asesinados antes
de nacer”.
Tal como nos lo
recuerdan los obispos de EU en su mensaje de noviembre, dice el obispo
Weigand, “No estamos inermes. Podemos hacer la diferencia. Pertenecemos al
Señor; en el está nuestra fuerza y mediante su gracia podemos cambiar el
mundo”.
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