“Pro-vida” significa
mucho más que “anti-aborto”
Jennifer C. Vergara
El Heraldo Católico
A treinta años de la fatídica resolución Roe vs. Wade,
con que la Suprema Corte de la nación legalizara el aborto en los Estados
Unidos, los partidarios pro-vida sostienen que este término ha llegado a
significar mucho más que una mera oposición al aborto.
LOS ANGELES (CNS).- A treinta
años de la fatídica resolución Roe vs. Wade, con que la Suprema Corte de
la nación legalizara el aborto en los Estados Unidos, los partidarios
pro-vida sostienen que este término ha llegado a significar mucho más que
una mera oposición al aborto.
“Estas tres décadas nos han
enseñado qué tan amplio es el significado del término ‘pro-vida’”, le dijo
al periódico The Tidings de la Arquidiócesis de Los Angeles el padre Frank
Pavone, fundador de Priest for Life.
“Aquella resolución de la
Suprema Corte no fue simplemente una decisión errónea; es un veneno que ha
penetrado el suelo profundo de nuestra cultura y ha dado origen a muchas
‘yerbas’ mortales como el infanticidio, la destrucción de embriones
humanos en nombre de la investigación científica, el peligro de la
clonación humana y muchos otros”, dijo el padre Pavone.
“Todos los temas relativos a la
vida están interrelacionados” dijo. “Los vínculos entre estos temas -como
el aborto, la contracepción, la pena de muerte, la eutanasia, la guerra,
la pobreza y la injusticia social-- constituyen lo que es una ética
consistente de la vida”.
Como explicó Licia Nicasio,
directora de la Oficina de Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de Los
Angeles, “Ser pro-vida significa valorar todas y cada una de las vidas
humanas, en cualquier condición o fase en que se encuentren. La sacralidad
de la vida humana las incluye a todas”.
El sacerdote vicentino Richard
Benson, decano académico del Seminario St. John de Camarillo, Tejas,
comentó que esta ética consistente de la vida, tal como la definió el Papa
Juan Pablo II en su encíclica Evangeliun vitae (El Evangelio de la Vida),
convoca a los católicos a ser “pro-vida, y no sólo pro-nacimiento”.
Esto significa “defender la vida
humana desde el momento de su concepción hasta su muerte natural”, dijo.
“Así que la eutanasia y la pena de muerte, para la verdadera posición
pro-vida son blancos tan apropiados como el aborto”.
En todo caso, continuó el padre
Benson, luchar contra la pena de muerte refuerza mucho la credibilidad de
quienes se oponen al aborto. “Si nosotros como católicos podemos defender
el derecho a la vida de un criminal culpable, eso refuerza nuestra
posición en defensa de la vida de un niño nonato inocente”, dijo.
De acuerdo con el Papa, dijo el
padre Pavone, la lucha por la justicia social y la lucha por proteger a
los bebés no nacidos no son mutuamente excluyentes. “Por el contrario, el
fundamento de cualquier forma de justicia social es el derecho a la vida,
y la conclusión lógica del derecho a la vida es la creación de una
sociedad justa”, dijo. “Ni quienes combaten al aborto ni quienes combaten
la pobreza pueden ignorar el trabajo y el mensaje de uno y otro”.
Pero en la jerarquía de las
prioridades pro-vida, la prevención del aborto tiene precedencia y
requiere mayor atención porque, como lo explicó Licia Nicasio, “si no
salvaguardamos la vida antes de su nacimiento, entonces todos los demás
factores que consideramos parte de una ética consistente de la vida quedan
nulos y sin valor alguno”.
En la lucha en contra del
aborto, los defensores pro-vida dicen que en el 2003 las cosas son al
mismo tiempo iguales y diferentes que lo que eran en 1973.
“Cada bebé que era legalmente
abortable en 1973 sigue siendo legalmente abortable hoy”, dijo el padre
Pavone. Muchas mujeres aún optan por el aborto, hasta en las últimas
etapas del embarazo. El Centro para el Control de las Enfermedades estima
que cada año se practican más de 1.2 millones de abortos en el país.
Pero en muchos aspectos, dice el
padre Pavone, “esta lucha se ha hecho más efectiva”. Hace treinta años,
dice, “era más fácil para los partidarios del aborto engañar a la gente
haciéndola creer que el niño no nacido en realidad no era un niño”.
Licia Nicasio le comentó a The
Tidings que en aquel entonces, “nuestro único instrumento para hacer que
la gente se diera cuenta de la humanidad de la vida antes del nacimiento
eran las fotografías de la revista Life”. Ahora, comenta, avances en la
tecnología, como el equipo de ultrasonido que emplea imágenes 4-D, y en la
medicina, como las intervenciones quirúrgicas al feto dentro del útero,
nos brindan evidencia científica incontestable.
Dana Serrano-Chisholm, directora
de Women’s Resource Network, comentó que uno de los cambios más positivos
que ella ha visto es que “el enfoque actual ahora incluye a la otra
víctima: la mujer”.
Este año en el aniversario de la
legalización del aborto, en todo el país muchas mujeres que han sufrido el
aborto participaron en una campaña nacional llamada “No más silencio”.
Estas mujeres, dice Serrano, “están diciendo que el aborto es algo nefasto
también para ellas. Provoca complicaciones muy perjudiciales para la salud
de la mujer y efectos psicológicos nocivos, y por fin están teniendo la
oportunidad de denunciarlo”.
Para la sociedad de EU en
general, el padre Pavone señaló los cambios positivos en el campo
político. Además de un presidente que apoya públicamente los esfuerzos
contra el aborto [aunque por otro lado se lanza a la guerra, ndr], ahora
hay más funcionarios electos en el Congreso y la Casa Blanca que son
pro-vida, o al menos anti-aborto.
La aprobación de leyes
nacionales como el Acta de Protección a los Infantes Nacidos Vivos, y de
leyes estatales como las que favorecen la participación de los padres de
familia en las decisiones sobre el aborto, son indicadores de la creciente
influencia política del movimiento pro-vida.
Y algo muy significativo, “la
industria del aborto se está colapsando por su propio peso”, dijo el padre
Pavone. “Un 40 por ciento de los negocios abortistas han cerrado, y están
batallando mucho para encontrar médicos dispuestos a practicar abortos”.
Pero si han de lograrse mayores
avances en el movimiento pro-vida, sus partidarios dicen que la gente debe
-en lo individual y como comunidades-- tomar un papel más activo en este
terreno.
Este 30 aniversario de la
fatídica resolución Roe vs. Wade es un momento propicio para que las
parroquias revaloren y renueven sus actividades pro-vida, y promuevan
entre los feligreses una mayor discusión sobre la posición de la Iglesia
en los diversos aspectos de la defensa de la vida, dijo el padre Benson.
“La mayoría de los católicos con
los que yo hablo dicen que, en general, los sacerdotes hablan muy poco de
los temas pro-vida, incluyendo toda la gama desde el aborto hasta la
guerra”, dijo.
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