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La piratería tocó a la música católica

Olga Cecilia Bustamante A.

Familia Musical CONTACTO.
ocba@epm.net.co 
La piratería ha tocado toda la música, hasta la música religiosa.

“Olguita la empresa se quebró y quiero arreglar las cosas de la mejor forma posible con Ustedes ”. Esto me dijo don Guillermo Arangure, propietario de una distribuidora de discos en Colombia, el cual distribuyó nuestra música religiosa en sus puntos de venta durante 4 años.

Surtidiscos fue una distribuidora discográfica que salió afectada debido a la piratería, a la recesión económica del país y a los malos manejos administrativos, de acuerdo con la historia que nos relató don Guillermo.

Días después, me encontré con Alvaro Sánchez, Director Artístico de una empresa fonográfica colombiana reconocida y nos contó cómo lo habían despedido, después de 10 años de trabajo. Seguidamente, mirando al frente del centro comercial donde estábamos ubicados, expresó con preocupación: “¡Esta piratería está acabando con todo!!... vea ese chuzo”. Era un vendedor con todo tipo de discos compactos ilegales.

Y recientemente, mi cuñado Mario Javier, promotor de la Sony Music, perdió su empleo debido al mismo problema.

Según Orlando Parra Castro, presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores (Asincol) en Colombia, este flagelo tiene le 50% del mercado y sigue ascendiendo; en el Salvador, la piratería se quedó con el mercado del disco y hasta compró las empresas legales que existían hace 20 años; y en el Perú un 80% de la industria discográfica es manejada por los piratas... El vocero de Asincol explicó que “en todo el mundo, y en América Latina, las ventas bajan entre un 28% y un 30% y la piratería crece al 25% anual”. (El Colombiano, Medellín domingo 11 de noviembre de 2001).

La piratería es una realidad que acaba con el trabajo de un sinnúmero de gente que lucha por su subsistencia. El que compra un disco pirata no sabe que contribuye al desempleo, al quiebre de empresas grandes o pequeñas y al cierre de establecimientos, en forma directa o indirecta, o se hace el de la "vista gorda".

La piratería ha tocado toda la música, hasta la música religiosa. Se copia la música que más vende y entre los artistas afectados está Martín Valverde con su álbum Nadie te Ama como yo, quien en el último concierto que ofreció en Medellín dijo al respecto, “se pueden copiar los discos, pero la unción no se copia”.

Algunos artistas católicos son indiferentes a la piratería, otros argumentan que si el canto es para Gloria de Dios y para pescar almas, los piratas pueden copiar la música todas las veces que quieran, porque lo demás sigue siendo añadidura. Y los amigos de la tecnología, opinan que para qué comprar discos, cuando hay nuevas formas de escuchar y de grabar música, como el mp3 y la Internet, entre otros medios de comunicación.

Para concluir, puedo asegurar que este problema nos toca a todos. Si queremos apoyar y promover la industria discográfica católica, a sus productores, distribuidores, promotores, publicistas, compositores, técnicos del sonido y a los artistas que evangelizan a través de la música, debemos unirnos para que los fieles prefieran los productos originales a bajos costos y con una buena calidad musical.
 

 

Fecha de publicación: 30 de enero de 2003

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