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[CORRESPONDENCIA]
Qué pena de tanto político supuestamente católico que
se avergüenza de presentarse ante la sociedad como seguidor de Cristo
Juan Francisco Fernández Aguilar
El Papa Juan Pablo II pide a los políticos coherencia
con su fe y valentía para predicar el Evangelio sin miedo, en una sociedad
cada vez más descristianizada, pero necesitada del Mensaje de Jesucristo,
de amor y Vida Eterna.
Pero en España nos encontramos católicos-avestruz y
católicos-gallina, tibios y acomplejados, que adoran al Partido por encima
de Dios. Son claudicantes, se dejan llevar por los vientos "progresistas",
pues ser católico practicante de misa dominical es hoy día una rareza
intelectual.
Qué pena de tanto político supuestamente católico que
se avergüenza de presentarse ante la sociedad como seguidor de Cristo,
capaz de negar al Maestro trecientas veces más de las que lo hizo San
Pedro. Los políticos católicos callan, para pasar desapercibidos ante
aborto, clonaciones y bodas-gay, para seguir siendo "políticamente
correctos". Son bufones de la república postmodernista que así los quiere,
cobardes y acomplejados.
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