Imprimir

[CORRESPONDENCIA]

Qué pena de tanto político supuestamente católico que se avergüenza de presentarse ante la sociedad como seguidor de Cristo

Juan Francisco Fernández Aguilar

El Papa Juan Pablo II pide a los políticos coherencia con su fe y valentía para predicar el Evangelio sin miedo, en una sociedad cada vez más descristianizada, pero necesitada del Mensaje de Jesucristo, de amor y Vida Eterna.

Pero en España nos encontramos católicos-avestruz y católicos-gallina, tibios y acomplejados, que adoran al Partido por encima de Dios. Son claudicantes, se dejan llevar por los vientos "progresistas", pues ser católico practicante de misa dominical es hoy día una rareza intelectual.

Qué pena de tanto político supuestamente católico que se avergüenza de presentarse ante la sociedad como seguidor de Cristo, capaz de negar al Maestro trecientas veces más de las que lo hizo San Pedro. Los políticos católicos callan, para pasar desapercibidos ante aborto, clonaciones y bodas-gay, para seguir siendo "políticamente correctos". Son bufones de la república postmodernista que así los quiere, cobardes y acomplejados.
 

 

Fecha de publicación: 30 de enero de 2003

Inicio ] [ Atrás ]