Una sola vida
Miguel Rivilla San Martín
La gente sencilla del pueblo está aprendiendo por lo
que ve y oye a unos y a otros, en los diversos medios, cada día, que nada
hay comparable en valor a una sola vida humana
Es cierto. Con esto de la guerra de Irak, la gente
sencilla del pueblo está aprendiendo por lo que ve y oye a unos y a otros,
en los diversos medios, cada día, que nada hay comparable en valor a una
sola vida humana. ¡No a la guerra¡. Es el grito unánime y que brota
natural del corazón y mente de todos. De los de derechas, de los del
centro y de los de izquierdas. De los de arriba ,del medio y de los de
abajo . De los religiosos, de los tibios y de los indiferentes.. Nadie en
su sano juicio desea una guerra. Nada puede compensar la barbarie y
atrocidad de una guerra. Ni los intereses estratégicos o crematísticos, ni
el petróleo, ni todo el oro del mundo, vale lo que una sola vida humana.
Algo tarde, después de años y años de terrorismo, nos
vamos mentalizando todos, y hemos aprendido la lección. Nada superior ni
por encima de la vida...
¡Cuántas lágrimas y cuánto dolor nos hubiéramos
ahorrado todos, víctimas, terroristas, gobernantes, políticos, clase
dirigente, españoles todos, si desde el principio lo hubiéramos tenido
esto bien claro. Ahora bien, nunca es tarde si la dicha es buena. Ojalá
que algún día todos por idénticas razones y propio convencimiento,
defendiéramos la vida desde el comienzo de su gestación en el seno de las
madres. Este y no otro sería el verdadero progreso de la sociedad y del
mundo entero.
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