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¿Por qué se van los católicos?

José Antonio Benito

Es la pregunta que desafía a la más optimista pastoral el Dr. José Luis Pérez Guadalupe en su libro Ecumenismo, Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos.

Tal es la tremenda pregunta que desafía a la más optimista pastoral el Dr. José Luis Pérez Guadalupe en su libro Ecumenismo, Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos, Paulinas, Colección Teología Pastoral 2, Chosica, 445 pp. Para el caso peruano los Movimientos Religiosos no católicos, en los últimos 12 años, de 1990 al 2002, han crecido en un 140%, y han pasado de 1’422,000 feligreses a 3’415,000 aproximadamente. Tras un concienzudo análisis, propone una pastoral tripartita que integra en el marco de una pastoral diocesana a 1) las Parroquias, 2) a los Movimientos Apostólicos y 3) a la Religiosidad Popular (organizada y no organizada). Tal deseo se dará si el reloj eclesial da de verdad la “hora de los laicos”, gran potencial, sin temores o recelos.

Según la edición estadística de Datum Internacional de El Comercio en "La Encuesta del Milenio: Religión" (Lima 19 marzo 2000), "el Perú es el país donde más se cree en un Dios (80%), reafirmando así una tradición católica que no ha perdido vigencia" (p.5). Sin embargo, el Dr. José Luis Pérez Guadalupe El autor se retrata de cuerpo entero con un título provocativo: ¡Y SIN EMBARGO, SE VAN¡ al referirse a la realidad innegable de miles de católicos peruanos que hoy están fuera de la Iglesia Católica. Nos recuerda la falsa frase atribuida a Galileo y que recoge la obra “Italian Library”, de Baretti, escrita en 1757 “E pur si muove... pero se mueve”. Afirma con datos contundentes que en 100 años de implantación y misión, los evangélicos llegaron a ser a mediados de los ochenta, el 5% de la población del país (un millón de feligreses, aproximadamente); pero en los 10 años posteriores, los evangélicos duplicaron su feligresía, y en la actualidad son más del 10% de la población peruana, (dos millones y medio de feligreses, aproximadamente). En términos prácticos, tendremos que reconocer que nuestros hermanos evangélicos movilizan más gente los días domingos que la Iglesia Católica. una situación similar se presenta en el segundo grupo no católico más numeroso del país, los Adventistas del Séptimo Día, quienes en 1990 eran 212,795 fieles y en marzo del 2002 llegaron a ser 527, 238. Lo mismo ocurre con los Testigos de Jehová que en 1990 eran 31,595 miembros y en el 2001 eran 78,904; e igual situación ocurre con los Mormones y los Israelitas del Nuevo Pacto Universal.

Lamentablemente, revisando las cifras del alarmante crecimiento de los no católicos en los últimos años, debemos aceptar que la década del noventa fue la ‘Década perdida para la Iglesia Católica en el Perú’. Al mismo tiempo, tendremos que constatar que si bien la Iglesia Católica Latinoamericana hizo su opción preferencial por los pobres, parece que los pobres de América Latina no hicieron su opción preferencial por la Iglesia Católica, sino por las ‘sectas’ y los Nuevos Movimientos Religiosos.

El Dr. Pérez Guadalupe recuerda la cita del P. José Luis Idígoras: “los pobres hablan con los pies; es decir, se van” sin pedir ninguna opinión a su Iglesia. Por ello el autor ausculta la realidad y pregunta a más de los mil que abandonaron. El 92% le responde que si hubiesen encontrado una relación viva con Cristo, una comunidad acogedora y una formación catequética sólida, no se habrían ido.

Tan atractivos y candentes asuntos no son nuevos para nuestro autor, sino una reelaboración de ensayos de sus tesis y estudios anteriores. Su punto de vista resalta el Diálogo Ecuménico e Interreligioso desde su reflexión y el magisterio papal, y busca no solo una presentación y descripción de los Nuevos Movimientos Religiosos en el Perú; sino también, una exposición analítica de las distintas razones de la ‘emigración católica’, en vistas a tomar acciones pastorales eficaces que puedan contrarrestar “esta evidente y lamentable sangría”.

Para acercarnos al tema, el autor nos invita a tener presente el nuevo rostro religioso peruano ya no es tan mayoritariamente (y menos aún monopólicamente) católico como antes y cómo una nueva respuesta de evangelización y pastoral de parte de nuestra Iglesia tendrá que ser, bajo todo punto de vista, innovadora y audaz; partiendo de la ‘realidad socioreligiosa’, y no de la ‘idealidad eclesial’. De hecho la Conferencia Episcopal Peruana, renovada en sus cargos a fines de enero del 2003, ha adoptado como tema prioritario para el trienio que emprende el señalado por la obra.

Un dato muy positivo de la iglesia peruana es la celebración del Congreso Internacional de Catequesis Familiar que reúne a más de 4000 participantes del 9 al 16 de febrero. Una ocasión extraordinaria para vivir la unión con Cristo, la comunión entre los fieles y recibir una intensa y actualizada formación teológica.

 

Publicado: 14 de febrero de 2003

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