A medio camino
Miguel Rivilla San Martín
Es significativo que mucha gente dentro y fuera de la
Iglesia se opone a la guerra y al terrorismo.
Es loable y plausible el que tanta gente tanto de entro
como de fuera de la Iglesia católica, se signifiquen públicamente por la
oposición nítida y contundente, contra la guerra y el terrorismo.
Pero no son pocos los que se quedan a mitad de camino
en su postura testimonial condenatoria. Para que ésta sea del todo
coherente, completa y creíble ha de ser total, incondicional e invariable.
En la defensa de la vida, de toda vida, de una sola vida humana, no es de
recibo ni coherente hacer distingos por los motivos que sean (oportunismo,
partidismo, egoísmo etc)
Matar directamente o suprimir la vida humana es siempre
algo condenable objetiva y moralmente, bien sea en guerra, en un acto
terrorista o en el vientre de una mujer.
Admitido este incuestionable principio moral universal,
en sana lógica y mejor coherencia, todos los que se oponen a la guerra,
deberían también posicionarse contra el terrorismo rojo de ETA y del
terrorismo blanco del aborto, para no quedarse a medio camino.
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