La fuerza de la
catequesis familiar
José Antonio Benito
El domingo 9 de abril, el Cardenal Juan Luis Cipriani
con otros 10 obispos, decenas de sacerdotes y 4.000 fieles, presidió en el
Coliseo Salesiano de Lima la Misa de inauguración del Congreso
Internacional de Catequesis Familiar con motivo de sus bodas de plata.
En medio de un ambiente multicolor (todos los
asistentes estaban agrupados conforme al color de su polo – uno de los 7
del arco iris; además de vistosos trajes típicos de todas las regiones del
Perú). La Hermana Augusta Carrera, de las Hijas de la Sabiduría, corazón
de todo este programa, saludó a los asistentes dando gracias por esta
realidad y constatando que Catequesis Familiar era un don del Espíritu
Santo, en el marco de la Nueva Evangelización, para la familia y desde la
familia; la propia asamblea eucaríustica era catequesis familiar, el
milagro de la comunidad en comunión.
Por su parte Monseñor Cipriani, en su homilía, pidió
tres aplausos para los pastores, sacerdotes-religiosos y misioneros y la
Hermana Augusta, y otro muy especial para el Papa Juan Pablo II, que al
igual que la Cagequesis Familiar de Perú se encuentra en sus 25 años de
pontificado. El Primado de la Iglesia del Perú glosó el texto “el amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones”, remarcando cómo el gran
autor de la Catequesis Familiar es el Espíritu Santo; la necesidad de ser
fieles al magisterio de la iglesia que tiene una fuente extraordinario en
el Catecismo de la Iglesia Católica, cómo no hay catequesis sin el
ejemplo. Más adelante –citando el Directorio General de Catequesis- indicó
que el factor religioso moral es fundamental en toda cultural y su
principal enemigo a combatir es el secularismo, la indiferencia. De ahí la
necesidad de la religiosidad vivida en la familia. Alentó a defender la
dignidad de los sacerdotes y pastores de manera afectiva y efectiva.
Visiblemente emocionado y a pesar del calor ambiental sofocante invitó a
implorar al Espíritu Santo para llenarse de paz y alegría, como enseña
continuamente Juan Pablo II a quien calificó de “siervo bueno y fiel”. Por
último, recordó que nos encontramos en el Año del Rosario, y que María,
Buena Madre, nos iba a ayudar a poner en práctica los buenos sentimientos
sembrados en la Catequesis Familiar.
Al concluir la ceremonia, y tras dos canciones de
acción de gracias, se pagaron las luces del coliseo y se representó la
escena de Pentecostés sirviéndose de una canción de Luis Enrique Ascoy. 28
niños procedentes de cuatros esquinas del estadio bajaron danzando como
símbolo de los siete dones; se fueron acercando al centro donde se habían
colocado numerosos globos con el nombre de los dones, los cuales, al ritmo
de la canción y la oración comenzaron a volar por el estadio para
derramarse sobre cada uno de los fieles.
Como figura en los globos, en los folders, la
catequesis familiar está basada en Dios Amor que es Trinidad, y en la
Iglesia doméstica –símbolo del amor de Cristo por su Iglesia- que quiere
comprometerse en la transformación del mundo.
A lo largo de la semana, ponentes como el Cardenal
Darío Castrillón, Monseñor Cabrejos, señor Juan A Ugarte, Hermano García
Ahumada, Monseñor Luis Bambarén, Monseñor Lorenzo León Alvarado, así como
los panelistas P. Tomás Kraft, P. Eugenio Kirke, P. Juan Bigon, P. Ricardo
Guerrero, P. Gastón Garatea y P. Edmundo Alarcón, iluminarán los temas
acerca de la familia y su misión en el plan de Dios, ante los desafíos de
la nueva evangelización, la pedagogía de Dios y la metodología de
catequesis familiar, el compromiso en la transformación del mundo. Los
talleres que se vivirán en 100 grupos recogerán las reflexiones, las
vivencias y las propuestas de los 4000 congresistas.
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