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El decálogo en positivo

Miguel Rivilla San Martín

No son muchas las personas creyentes e incluso practicantes, que enfocan correctamente los mandamientos de la Ley de Dios. Una gran mayoría sólo ven en ellos –quizá fruto de una desacertada educación o catequesis -prohibiciones, vetos, exclusiones, preceptos negativos, obstáculos a su libertad etc.. De aquí suele brotar, frecuentemente, una conciencia transgresora, culpabilizadora, achatada y sin apenas horizontes. NADA MÀS MEZQUINO Y FALSO.

-El Decálogo es el mejor camino de libertad que se le ha dado al ser humano. Quien hace el mal a ciencia y conciencia, es esclavo del mal, del pecado, del vicio, de sus pasiones etc. Quien hace y cumple la voluntad de Dios-Padre, -claramente expresada en sus Mandamientos- obra como un buen hijo, se siente plenamente libre y sobre todo se asemeja a Dios, que es el ser libre por excelencia.

-DIOS ES AMOR. Jesús, el Hijo de Dios, nos compendió sus mandamientos, primero en dos preceptos, eminentemente positivos: Amar a Dios con toda la mente, con todas las fuerzas y con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. "En esto consiste la Ley entera y los profetas".Más tarde, para que no se dispersasen ni las fuerzas ni la atención de sus seguidores, lo redujo todo a un único mandamiento, su mandamiento, el del AMOR.

Quien ama de verdad y está lleno su corazón de amor, se coloca en la órbita divina y se va asemejando con Dios, fuente de todo amor, hasta llegar a identificarse plenamente con El, que es la meta de toda persona.

-AMA y HAZ LO QUE QUIERAS. Esta frase o lema es de S. Agustín, correctamente entendido y practicado, encierra en sí, el meollo de todo el mensaje cristiano. En efecto, nadie que ame de verdad, podrá nunca obrar mal ni respecto a Dios, a quien obedecerá en todo, ni respecto al prójimo a quien respetará profundamente.

Lo verdaderamente difícil en este aspecto del amar, es ser sincero con uno mismo y ante Dios, conocedor de los más íntimos secretos de nuestro corazón. Muchas veces al socaire y bajo capa de amor, se pueden esconder intenciones más o menos egoístas de utilizar a los demás para propia satisfacción o de buscar no el bien ajeno, sino el egoísmo camuflado. Desgraciadamente, la palabra más bella de nuestra lengua.,"amor", se ha adulterado y prostituido infinidad de veces, no sólo en el lenguaje, sino en la práctica y en la vida.. Sólo la persona que sabe respetar y buscar el bien ajeno, es el que ha entendido el sentido auténtico del amor.

CAMINO DE LIBERTAD. El Decálogo, practicado con amor, es el único y verdadero camino que conduce a la plena libertad de las personas. Los mandamientos de la Ley de Dios son como las dos vías del tren. Transitando por ellas el convoy siempre llega a su meta. Si se prescindiera de ellas, no iría a ninguna parte. Esto es lo que pasa en aspecto espiritual a los hombres. Quien sigue la vía de los mandamientos, se realiza y adquiere la meta de la auténtica libertad. Quien los conculca o prescinde de ellos, fracasa en todos los aspectos y no llega a la plena realización, ni como persona y menos como verdadero hijo de Dios. Es decir, no va a ninguna parte.

Publicado el 17 de febrero de 2003

 
 

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