Relaciones
prematrimoniales
Miguel Rivilla San Martín
Está bastante generalizada entre cierta juventud,
incluida la católica, la mentalidad de que es conveniente y hasta
necesario convivir maritalmente antes de casarse para probar si hay
verdadero amor y no exponerse al fracaso después de casarse. Tal
comportamiento, incluso, se acepta con naturalidad por parte de los mismos
padres de los jóvenes.
En este caso, como en tantos otros, la enseñanza de la
Iglesia, fundada en la Ley de Dios, sigue siendo constante y clara, no
aprobando ni justificando objetiva y moralmente tal proceder, por muchos
visos de progreso y modernidad con que se presente.
La práctica del Decálogo, que sigue en plena vigencia
hoy como ayer, obliga a todos los cristianos sin excepción. No hay excusas
que valgan, para los que se sienten de verdad cristianos. La obligación de
guardar castidad según su estado y situación está mandada por Dios en el
sexto mandamiento. El hecho de ser jóvenes, lo mismo que ser viudos,
separados, célibes etc , no justifica en modo alguno, las relaciones
sexuales fuera del matrimonio.
Lo que piensen o hagan otros, aunque fuesen mayoría, no
sería eximente para la responsabilidad personal ante Dios y ante la propia
conciencia rectamente formada en cristiano.
Publicado el 19 de febrero de 2003 |