La ONU
Miguel Rivilla San Martín
En la información que se da en algunos medios de las
reuniones del Consejo de la ONU, para ver si se logra al menos el consenso
de la mayoría simple, para legitimar una intervención armada en Irak, por
parte de EE.UU. y sus aliados europeos, entre los que se cuenta España, se
está desenfocando una cuestión esencial a la opinión pública.
Creen algunos que por el hecho de lograr una mayoría
simple – 9 votos necesarios - se podría ya dar vía libre a dicha
intervención, dígase guerra. Nada más erróneo.
Con dicha votación, todo lo democrática que se quiera,
lo úinico que se justificaría sería, haber logrado un consenso legal,- que
no moral –insuficiente, a todas luces, para intervenir militarmente.
Es obvio que una cosa es lo legal y otra muy distinta,
lo moral.
Nunca el consenso de una mayoría- aunque fuese
absoluta-podrá hacer buena y resolutiva, una decisión inmoral en sí misma,
como es la guerra.
Tanto apelando a un mandato divino-como hace el
Papa-fundamentado en el quinto mandamiento del Decálogo; como los
mandatarios laicos, delegados de sus naciones, que apelan a la ética,
fundamentados en el consenso, podrán concluir ser moral una guerra, como
la que la de Irak, intrínsecamente mala e injustificable.
Publicado el 26 de febrero de 2003 |