La entrega y el
compromiso como cultura
Víctor Corcoba Herrero
Ya metidos en la Cuaresma, ocasión propicia para la
reflexión, se me ocurre apostar por la donación como cultura y cultivo.
Ya metidos en la Cuaresma, ocasión propicia para la
reflexión, se me ocurre apostar por la donación como cultura y cultivo. El
tema me lo inspiró un amigo, que a pesar de tener una buena posición
económica, me dijo sentirse vacío y deprimido. En su vida todo es
monotonía e indiferencia, pasividad. Jamás ha experimentado el gozo de la
felicidad que produce la entrega y ayuda a los más débiles, porque
egoístamente vive en su pedestal de grandeza. Desde luego, quien asiste al
necesitado goza siempre de la benevolencia de Dios. Ya en los Hechos de
los Apóstoles se lee que la discípula Tabita se salvó porque hizo bien al
prójimo (cf. 9,36 ss). Y también, el centurión Cornelio, alcanzó la vida
eterna por su generosidad (cf. ibíd 10,1-31).
Resulta bochornoso constatar determinados núcleos
urbanos de población que viven en la pobreza, muy próximos a nosotros, y
aún más grave, ver que son muy jóvenes los que nos piden ayuda. Este
aspecto es tan grave que merecería conocer más en profundidad lo que está
sucediendo con la juventud y la infancia, con esos “polígonos” repletos de
chabolas y miseria. Dado que la Cuaresma, es una ocasión providencial de
conversión, nos ayuda a contemplar este estupendo misterio de amor, se me
ocurre a título personal, que sería saludable que las Hermandades y
Cofradías donasen una cierta cantidad de dinero para estos menesteres. ¿En
qué barrio no tenemos pobres?
Entrega y compromiso serán, sin duda, las fructíferas
jornadas sobre ética, compromiso y medio ambiente, que va a celebrar el
Centro UNESCO de Andalucía, los primero días de abril (Secretaría Técnica,
Facultad de Ciencias de la Educación. Teléfono: 958161622). O las variadas
convivencias y reuniones de los distintos movimientos eclesiales, de las
que brotarán fuerzas renovadoras para difundir y testimoniar el Evangelio
de la caridad en todo lugar y tiempo.
Compromiso y entrega para preparar el futuro, bajo
sólidas bases de esperanza. Y en este sentido, las distintas publicaciones
con las que nos ha obsequiado el sacerdote Santiago Hoces Pérez, sobre
distintos mártires granadinos, nos hacen saber lo que ha costado la fe que
hemos recibido en herencia, la eterna llama del Evangelio que nos
vivifica. Ellos son "las luces" de un siglo muy oscuro, donde tanto
prolifera la cultura de la muerte.
Publicado el 3 de marzo de 2003 |