El coraje de ser
católico
Carlos Le Maire Aguilar
Es una pequeña exhortación a todos los católicos para
que cambiemos nuestra actitud y seamos más activos dentro de nuestra amada
Iglesia, atendiendo el llamado del Santo Padre de ser testimonios de
Cristo.
Leyendo recientemente en el
portal www.periodismocatolico.com, me encontré con varios títulos que
tenían por inicio, el que uso para este comentario.
Me apropié del mismo, por
que creo necesario hablar del coraje de ser católico hoy en día en
cualquier lugar del mundo, pero especialmente en el contexto actual en que
vivimos en Latinoamérica.
La Iglesia se enfrenta a
tiempos difíciles, esta siendo atacada y se esta gestando algo así como un
movimiento para debilitar a sus pastores y para minar la fe de quienes
formamos parte del cuerpo de la misma. La iglesia en muchas partes del
mundo se enfrenta a la persecución y el asesinato de sus misioneros. En
algunos países prácticamente trabaja en la clandestinidad.
Además, esta siendo
asediada por un sin número de sectas “religiosas” que engañan y le lavan
el cerebro a todos los que tocan, desde el mas humilde, hasta el mas
encopetado.
Pero también esta siendo
atacada por un mal, que esta carcomiendo la entraña misma de la iglesia y
esta es la desidia de sus fieles. Esos fieles que van a misa, por el
compromiso que tienen, pero que se quedan afuera en la puerta, esperando
el último Amén para salir corriendo.
Esos fieles que
“programan”, sus visitas a la iglesia, para que no coincidan con el
partido de fútbol o con su programa favorito.
Los que de plano no asisten
a misa, por que el sacerdote les cae “mal” o les aburre, o no asisten
simplemente por qué no quieren o no les “hace falta”.
Pero, ¿Que tiene que ver
todo esto con el coraje de ser católico?
Muy simple, necesitamos
gente entregada a la iglesia, hombres y mujeres con valentía, a los que no
les importe ser llamados “panderetas o “locos”, para continuar la labor de
evangelización que ha emprendido nuestra iglesia.
Gente que disfrute de la
misa, del rosario, de la oración, del contacto diario con ese Dios bello y
vivo que nos acompaña siempre.
Gente que este dispuesta a
cambiar el partido de la selección nacional o la telenovela del momento,
por el regocijo que significa estar en la iglesia.
Gente con coraje para tocar
puertas y demostrarle a los detractores y a los tibios, que somos una
iglesia viva, con fe, con orgullo de llamarnos católicos.
Nos dice el Papa Juan Pablo
II: “Hoy hacen falta fieles laicos concientes de su vocación evangélica y
de la responsabilidad que tienen de ser discípulos de Cristo, para
testimoniar la caridad y la solidaridad en todos los ambientes de la
sociedad moderna”. (Discurso a la plenaria del Consejo pontificio para los
laicos, 23 de noviembre del 2002).
Cuan importantes las
palabras del Santo Padre, que nos conmina a ser testimonios de Cristo,
concientes de lo que ello implica y de la responsabilidad evangelística
que cada uno de nosotros tiene, como pilares de la iglesia.
En diciembre del 2002, fue
inaugurado el “Año Santo Misionero”, en el cual la Iglesia Católica en
Centro América, se compromete a que el 2003 “Será un tiempo muy especial
para que la Iglesia acoja con nuevo ardor el mandato del Señor Jesús de
anunciar el Evangelio hasta los lugares más apartados. Y también renovar
este anuncio a los cristianos alejados o poco conscientes de su
pertenencia a la Iglesia.” (Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal de
Guatemala, del 03 de noviembre del 2002.)
La iglesia nos llama a
demostrar que somos el pueblo de Dios, dispuestos a entregar nuestras
vidas y acciones para que su palabra crezca en nuestros corazones.
Demostrar la valentía y el coraje de empuñar nuestra mejor arma: la FE.
Hoy la iglesia, el cuerpo
que la forma, que somos todos los hijos de Dios, estamos llamados a
ejercer el apostolado de la evangelización, desde el lugar donde estamos,
para así llevar el mensaje de esperanza a todos aquellos que están
alejados de Cristo.
En este Año Santo Misionero
y en todos los siguientes, salgamos a la calle a pregonar el Nombre que
esta sobre todo nombre, a demostrar por que somos católicos, porqué
tenemos coraje para serlo y hacerlo.
Publicado el 7 de marzo de
2003 |