Carta a un incrédulo
Alejo Fernández Pérez
J.P. lee uno de mis artículos en Internet, y me hace
una serie de preguntas y consideraciones que por su frecuencia y posible
interés, intentaré contestar a continuación.
Las preguntas se deducen fácilmente de mis
contestaciones por lo que no creo que merezca la pena reproducirlas.
Hola J.P :
¡Caray! La cantidad de
preguntas y sugerencias que me haces, a propósito de mi artículo sobre
Reverte…
Me ha gustado, en parte, el
tono y la forma de tu escrito, posiblemente algo embarullado. Sin embargo,
tu carta deja entrever una persona sincera , honesta, y algo desorientada.
Intentaré aclarar algunos conceptos, por si encuentras en ellos algo que
te ayude. Para empezar te diré que:
1 Yo soy creyente :
católico, apostólico y romano, hasta el punto, que me he creído incluso el
Credo, cosa absolutamente irracional. Sin embargo, algo puede ser
irracional pero verdadero y bueno, como es el amor. Lo que es irracional
para uno puede ser racional para otro más inteligente y formado. En estas
coordenadas me muevo, y como católico procuro comportarme, aunque no
siempre lo consiga.¿ Qué cómo llegué a esto? En parte, aburrido de tantas
ideologías políticas, de sistemas filosóficos de medio pelo y moralinas de
unos y otros. Necesitaba algo más que diera sentido a mi vida. Y lo
encontré. Lo encontré leyendo los Evangelios. Tras mucho tiempo descubrí
que el cristianismo se reduce a los 10 mandamientos; a su vez, estos se
concentran en dos: Amar a Dios sobre todas las cosas , y al prójimo como a
mi mismos. Estos dos se condensan en una sola palabra: Amor o amar. Lo
demás “todo es leche y pan pringao”. Además en los Evangelios encontré un
tesoro: Las Bienaventuranzas, algo que jamás podría salir de la mente de
un hombre, igual que ningún hombre puede escribir los Evangelios si la
mano de Dios no lo guía.
2 Resulta que yo soy
físico-químico, mi mente es científica. Como científico llegué a otras
conclusiones: La ciencia no tiene menos misterios que las religiones.
¿Quién sabe lo que es la electricidad, la luz o la energía? ¿Quién sabe lo
que es la materia? ¿Quién sabe lo que es un niño? ¿Quién sabe lo que es el
amor? Lo único que hemos descubierto son las leyes que rigen algunos
fenómenos y hemos aprendido a aprovecharnos de ellos, pero nada más. Lo
que es cada ser en sí mismo nunca lo sabremos. Mientras tanto, la Tierra,
esa bola de barro llena de fuego anda dando vueltas por el cielo como un
tonto sin saber de donde viene ni a donde va. ¿ Por qué sale el Sol
siempre por el este? ¿ Por qué describe una elipse en su movimiento? Los
científicos que cada cuatro días inventan una nueva teoría para explicar
los misterios terrestres nos dicen ahora que “En el principio el universo
era un punto con una inmensa energía. En un momento dado hizo ¡ puuum ! Y
empezó a aparecer la materia, la cual por arte birlibirloque dio lugar a
las plantas, los animales, el agua,…” Mira hijo, para creer esto prefiero
creerme la versión del Génesis.
3 Todos estos conocimientos
no adquieren sentido más que cuando empiezas a trabajar, a sufrir, a
servir y a amar a los que te rodean. “Si no amas a los hombres a los que
ves, no puedes amar a Dios a quien no ves”. Los filósofos son muy
proclives a considerarse ateos o agnósticos, además presumen de serlo – He
tratado con algunos de ellos- Posiblemente parte de la causa resida en la
importancia que le dan al razonamiento, a la inteligencia olvidando sus
límites y la existencia otros medios de conocimiento, como el milagro del
amor, de amar. Como profesor se de la incapacidad de alumnos ya mayores
para entender parte de las matemáticas o de la física, sabemos también la
dificultad de los profesores para entender muchos problemas. Los misterios
anteriormente referidos siguen ahí, ¿Por qué, si no comprendemos lo que es
una integral, nos empeñamos en entender a Dios, el misterio de la
Trinidad, la existencia de la muerte, de la injusticia, de las guerras,…?
Cuando en las reuniones alguien pretendía explicarme alguno de estos
misterios me negaba a ello; abría el cajón de los misterios y los metía
allí. Recuerda el caso de San Agustín –me parece que fue él- Vio a un niño
que trasvasaba agua del mar a un pequeño hoyo. ¿ Qué haces, preguntó? Voy
a pasar el agua del mar al hoyo contestó el crío. Algo parecido estaba
intentando San Agustín en sus cavilaciones. Se dio cuenta y abandonó.
4 La fe y la razón no se
contradicen. La fe empieza cuando termina la razón. Cristo sólo exigía fe
para realizar sus milagros: “Si quieres entrar en la vida, guarda los
mandamientos.» «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y
dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y
sígueme.» Cristo no se impone jamás, respeta siempre la libertad del
hombre, aunque la utiliza para blasfemar. Otro misterio : la fe no la
puede conseguir el hombre con solo sus fuerzas, la da Dios a quien la pide
con humildad.
5 Creer que Dios existe es
la piedra angular. Si no, todo estos escritos están de mas y es inútil
cualquier conversación. Curiosamente los Cristianos, los mahometanos y los
judíos, las tres religiones más importantes de este mundo adoran al mismo
Dios: el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Además los
santos de cualquiera de ellas se entienden muy bien y sin problemas en las
alturas espirituales. Las dificultades empiezan según los creyentes se
acercan a la tierra. Es difícil entender que miles de millones de personas
puedan equivocarse respecto a la existencia de Dios. Algo está grabado en
los corazones de los hombres, previo a cualquier clase conocimiento, que
nos arrastra a un Ser Superior. Los que creemos en Dios, si tras la muerte
no hubiese nada, no perderíamos gran cosa; pero como exista, los no
creyentes las van a pasar "jodidas". No parece muy inteligente presumir de
“no creyente”.
6 Dices no comprender el
cúmulo de barbaridades que permite Dios o que se hacen en su nombre. Nadie
las comprende, y repugnan a la mentalidad de cualquier país civilizado.
Recordemos que en tiempos antiguos era normal dar al anatema al pueblo
conquistado. Se pasaba a cuchillo a hombres, mujeres, niños, ancianos y
hasta a los animales, y nadie se estremecía. Era el ambiente que
impregnaba a todos. Hoy se sigue haciendo lo mismo pero más a lo bestia.
No olvidemos los más de 50 millones de seres asesinados por Stalin, casi
igual cantidad en China, otro montón de millones gaseados y asesinados por
los alemanes. Los ingleses bombardean y destruyen Dresde, y suma y sigue.
Más aún: Dios permitió que escupieran, abofetearan y crucificaran,
incluso, a su propio Hijo, a Jesús.
7 En cuanto a que los
libros sean o no revelados hay muy pocas dudas. Todas las profecías de los
libros canónicos sobre Cristo se han cumplido, siendo un gran argumento a
su favor, otro argumento es la conducta de las vidas de los profetas.
Nadie discute ya la existencia de Cristo. Los libros del Nuevo Testamento
se han elegido entre cientos de ellos con un rigor que parece como si los
que los eligieron quisieran demostrar que son falsos. Sobre los últimos
renglones y preguntas de tu escrito yo no tengo ningún duda, las tuyas
tendrás que resolverlas tu solito pues nadie podrá convencerte de nada.
Observa que tu mismo te haces las preguntas y respondes a ellas. En
ninguna parte he leído que un profeta diga: “Yo soy el infalible
representante de los dioses”
8 Con argumentos
difícilmente se convence a nadie en materia de religión, política
partidista, fútbol o intereses particulares. Si así fuera ya se habrían
puesto de acuerdo los católicos con los protestantes y mahometanos. En las
reuniones anuales que se tienen para conseguir la unidad de las Iglesias,
están convencidos que a esa unión no se llegará mas que por obra del
Espíritu Santo, sin que ellos dejen de colaborar en lo posible con el
Espíritu. No pierdas el tiempo buscando razones. A la religión hay que
enfrentarse, como los niños, con el corazón limpio y la mente clara. “Si
no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los cielos”
9 El agnosticismo
filosófico asegura que el entendimiento humano no puede conocer los
absoluto ( a Dios) Tesis que se contradice a sí misma : Si no se puede
conocer a lo absoluto, ¿ como sabe que lo absoluto no se puede conocer? En
cuanto a los ateos totales, simplemente, no creo que existan. Son unos
santones por los que también murió Cristo y por los que yo rezo. A la hora
de la muerte o de una gran desgracia se vienen abajo muchas doctrinas.
Además las teorías filosóficas aparecen en racimo todos los siglos, duran
unos cuantos años y se olvidan rápidamente o se incorporan en parte como
un eslabón más a una cadena sin fin. En el Concilio Vaticanos II ni
siquiera se habló de Santo Tomás. A finales del siglo pasado se habían
abandonado las teorías filosóficas de Marx y casi todas las de ese siglo.
Unas y otras van muriendo en las orillas de la Historia sin que ninguna
pueda llenar las ansias de eternidad del hombre. Muchas no tenían más
finalidad que terminar con Cristo y su Iglesia; sin embargo, la Iglesia se
levanta siempre, lava sus heridas y sigue impertérrita su camino.
10 Uno de tus párrafos es
penoso, y te descalifica para toda discusión. No creo seas consciente pues
nos veríamos obligados a meterte en el grupo de los dogmáticos más
acérrimos de los que tu tanto depotricas. El vocabulario empleado tanto en
este como en otros de tus párrafos no es de recibo. Así cuando escribes:
“…contra los incultos y fanáticos redactores, traductores, seleccionadores
y remodeladores de ese nefando conjunto de libros que algunos
irreverentemente llaman "Sagradas Escrituras"…¿ Realmente pretendes buscar
la verdad o no quieres más que desahogar las bilis e imponer tus
criterios? Es muy corriente que entre las causas de los ataques a la
Iglesia se encuentre una vida desordenada , una vanidad enfermiza por
distinguirse o –sobre todo en los religiosos e intelectales - un punto de
soberbia, que pasa desapercibida. Ya se sabe: “La soberbia no muere hasta
un día despues del entierro”
11 Igual que tu no puedes
entender la conducta y las creencias de los creyentes cristianos , tendrás
que admitir que muchos cristianos sean incapaces de comprender las de los
agnósticos , ateos o simples no creyentes. Tachar esas creencias de
malévolas y dañinas son expresiones rancias que ningún intelectual de
verdad utiliza. Hay una diferencia: cuando el no creyente habla sobre los
creyentes más que aportar argumentos parece que intenta justificar sus
ideas o su falta de ideas ante los demás. Si no creen ¿ Por qué están todo
el día con el nombre de Dios y de la Iglesia en sus labios? No están
seguros . Sus “dogmas” del no, no,…conducen a una vida vacía; sin embargo,
la fe del religioso, la fe en Cristo infunde alegría, paz y una seguridad
ante la vida que ninguna filosofía o pseudo filosofía es capaz de aportar
al hombre.
12 Nadie se preocupa ni
toma hoy partido por los grandes hombres fallecidos: Séneca, Carlomagno,
Julio César, Colón, Napoleón, Marx u otro cualquiera. Están muertos. Pero
Cristo nó, ¡ Cristo está vivo!, y por eso se le odia o se le ama, no deja
a nadie indiferente . Tan vivo que muchos miles y cientos de miles le
entregan, desde hace dos mil años, su vida entera por seguir su camino.
Aquellos pocos e incultos pescadores han creado el mayor imperio
espiritual del mundo, y ya dura más de dos milenios. No hizo más que nacer
y empezó a ser combatido. La guerra contra Cristo no ha terminado ni
terminará hasta el fin del mundo. El resultado es conocido: Jesús dijo a
sus apóstoles, a nosotros : “…Me ha sido dado todo poder en el cielo y en
la tierra; id y enseñad a todas las gentes bautizándolas en el nombre del
Padre….enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Yo estaré con
vosotros siempre hasta la consumación del mundo” . En esta guerra es mejor
pensar seriamente de que parte está uno
13 Cristo murió por todos
por los que le aman y por los que le odian. Nos reveló que es nuestro
padre y que todos somos hermanos. ( ¿En qué filosofía o religión hay nada
parecido? ) Como todo padre nos marca unas reglas de conducta (moral) para
tratarle a El y a sus hijos. Como todo padre si le obedecemos o no, nos
premia o castiga. La moral, como las reglas de buena educación son en gran
parte arbitrarias; pero una vez que se elige una, no podemos saltarnos sus
reglas sin pagar un alto precio. Por ello, como católico, yo tengo una
obligación: amar a todos mis hermanos y rezar por ellos. En mis oraciones
también te incluyo a ti.
También yo deseo, de todo
corazón, que estas notas “puedan ayudar a liberarte de tanta superstición
dañina y/o malévola”. Con los saludos más afectuosos.
Publicado el 11 de marzo de
2003 |