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¿Por qué soy Católico?

Carlos A. Le Maire Aguilar

Me he hecho esa pregunta muchas veces... y me gusta, por que entre mas me la hago, mas, y mas fuertes respuestas encuentro.

¿Por qué sigo creyendo en Dios, en Cristo, en María?

Simple.

Por que Dios, me ha amado tanto, que mando a Jesús a morir por mí en una cruz, y envió a María, al pie de esa cruz, para consolar mi dolor y guiar mi camino hacía Cristo Resucitado y Redentor.

Soy católico, por la enseñanza de mis padres, pero también lo soy por convicción propia. Por que he conocido a ese Jesús vivo, en el seno de mi Santa Iglesia. He vivido la experiencia de que Él me llame y me pida que lo siga.

Por cosas de la vida, he asistido a otros cultos religiosos, en los cuales he visto situaciones que me parecen mentira y que llenaron mi corazón y mi mente de incertidumbre, incertidumbre que desapareció, cuando volví a la Iglesia que Cristo fundó.

Y soy feliz de ser católico, por qué estoy aquí por mi propio deseo. A mi nadie me ha obligado. Nadie ha llegado con panfletos ni revistas, diciéndome que el fin esta cerca y que si no me convierto, moriré para siempre. No me han lavado el cerebro. Soy muy consciente de lo que hago y lo que quiero.

Soy feliz, por que Cristo me dio la oportunidad de escoger el camino que yo quería, no me ha obligado a nada, pero con su infinita sabiduría me ha guiado hacia su redil. Como buen pastor, estuvo cuidando mis pasos. Imagínense: ¡A mi lado siempre, sin importar los momentos en que renegué de Él, en que dije que no lo quería junto a mi!

Católico, por que en mi fe he encontrado a un Dios vivo y hermoso, que me ama y que cuida. No es ese dios vengativo y violento que me mostraron otros.

He hallado a un Jesús que no me ha soltado y que en los momentos más difíciles de mi vida, a cuidado de mí, velado mis sueños y guiado mi andar.

Y se me ha dado el privilegio de una madre celestial, María, que intercede por mí y endereza mis pasos hacia su hijo Jesús.

Me lo he preguntado tantas veces...

Pertenezco a una iglesia, con mas de 2.000 años de historia. Una iglesia, fundada por Jesús, sobre los hombros de Pedro, el primer Papa. Que le ha dado a este mundo a gente de la altura de santo Tomás de Aquino, de san Francisco de Asís, de san Juan Bosco, de la madre Teresa de Calcuta, de Juan Pablo II y tantos otros que han forjado la historia de este mundo. ¡Que pequeños somos frente a estas personas!.

Soy y sé que muchos mas somos católicos porque y como dice en el Documento de Puebla de 1979:

“Optamos por:

1302. Una Iglesia-sacramento de comunión (Cfr. LG 1), que en una historia marcada por los conflictos, aporta energías irremplazables para promover la reconciliación y la unidad solidaria de nuestros pueblos.

1303. Una Iglesia servidora que prolonga a través de los tiempos al Cristo-Siervo de Yahvé (Cfr. Mt. 3,17; Is. 42) por los diversos ministerios y carismas.

1304. Una Iglesia misionera que anuncia gozosamente al hombre de hoy que es hijo de Dios en Cristo; se compromete en la liberación de todo el hombre y de todos los hombres (el servicio de la paz y de la justicia es un ministerio esencial de la Iglesia) y se inserta solidaria en la actividad apostólica de la Iglesia Universal, en íntima comunión con el sucesor de Pedro. Ser misionero y apóstol es condición del cristiano.”

Eso es. Una iglesia viva, que hoy mas que nunca me necesita, una iglesia que se ha desangrado, que a cometido errores, pero que honesta y sabiamente a reconocido. En la humildad de ella esta su grandeza.

Mi iglesia me necesita, por eso es que comparto lo que por ella siento. El amor que le profeso y el orgullo que representa el ser católico.

Me gusta hacerme esa pregunta.

Y me gusta, por que entre mas me la hago, mas, y mas fuertes respuestas encuentro. Por que más viva la encuentro, por que más encuentro a mi Dios vivo.

 

Publicado el 12 de marzo de 2003

 

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