La confesión de dos
actores
Jaime Septién
Alberto Sordi y Mel Gibson han sido objeto de la
prensa últimamente. El gran Sordi, por motivo de su muerte en Roma la
semana pasada. Gibson, por la grabación de la película sobre las 12
últimas horas de la vida de Jesús. Los dos católicos que han integrado su
catolicismo a su vida.
Alberto Sordi y Mel Gibson han sido objeto de la prensa
últimamente. El gran Sordi, por motivo de su muerte en Roma la semana
pasada. Gibson, por la grabación de la película sobre las 12 últimas horas
de la vida de Jesús, justamente en Roma, en los míticos estudios de la
Ciudad del Cine, donde tantas obras hicieron De Sica, Fellini y los
mejores de Italia.
Quiero rescatar hoy un par de declaraciones de estos
hombres públicos, verdaderos ídolos de la pantalla, que no escondieron ni
esconden su catolicismo. Ello como ejemplo a tanto mediocre cobardón que
andamos sueltos por ahí y por aquí, exclamando a los cuatro vientos que
somos "libre pensadores", que no estamos atados a "dogmas", que el arte y
la fe no se llevan y que, en todo caso, guardamos la medalla debajo de la
camisa, en un lugar que nadie vea, por temor a ser señalados con el dedo.
ALBERTO SORDI: Nunca he escondido que soy católico.
Creo en Jesucristo, en la Virgen, en el Cielo y en el Infierno; en todo lo
que me enseñó mi madre, igual que me enseñó a caminar y a hablar. Todo lo
que asimilé en el catecismo, cuando hacía de monaguillo en Santa María en
Trastevere, lo sigo poniendo en práctica día tras día, y nunca he sentido
el deseo de cambiar. Voy a Misa, me confieso, rezo cada día, creo en los
dogmas y no los discuto. Es muy hermoso creer, y la vida me ha convencido
cada vez más de que el cristianismo es verdadero. No me considero un
santo, pero para eso está la Confesión. Lo importante es ser sinceros y no
tratar de hacer trampas con el Padre Eterno. Los ateos nunca me han
convencido, y pienso que ni ellos se creen que lo son.
MEL GIBSON: (Sobre la pregunta de Zenit, ¿por qué
decidió realizar una película sobre Jesús) He estado madurando la idea
desde hace, aproximadamente, diez o doce años. Estoy empezando a tener
cierta edad, de hecho, si mira doce años atrás, se dará cuenta de que
tenía 35. Fue entonces cuando empecé a profundizar en las raíces de mi fe.
Yo siempre he creído en Dios, en su existencia. En mi familia me enseñaron
a creer de cierta manera. Pero a mitad de mi vida dejé algo de lado mi fe,
y otras cosas ocuparon el primer lugar. En ese momento comprendí que
necesitaba algo más si quería sobrevivir. Me sentía impulsado a una
lectura más íntima de los Evangelios, de la historia en su conjunto. Ahí
fue cuando la idea empezó a cuajar dentro de mi cabeza.
Sordi hizo 200 películas y Gibson va en camino de ser
uno de los mejores de la historia moderna. No por ser católicos ni por
confesarlo, sino por integrarlo a su vida, por no ponerlo a un lado de lo
que hacen. Tenemos que mirar con toda claridad que vida y fe no se
contraponen. Que la fe es el motor más potente para hacer las cosas bien.
Y, en fin, que solamente a partir de la fe se logra darle un sentido a la
vida, a nuestra vida.
Publicado el 14 de marzo de 2003 |