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Cuaresma, tiempo de rehabilitación

Amín Cruz

La cuaresma es tu tiempo para conocer el proyecto de Dios Padre quien en Cristo "trasforma nuestra condición humilde según el modelo de su condición divina" por eso la cuaresma es tiempo de gracia para hacer un alta en el camino y preguntarse a donde voy y con quien camino.

El fin de la vida cristiana es vivir intensamente el misterio Pascual, ministerio que celebramos en el acto central de nuestra liturgia, la Santa Misa. La cuaresma no es un tiempo sombrío y triste propia de una espiritualidad evasiva. La Cuaresma es la oportunidad de mirar a nuestras vidas, encontrar las zonas desérticas y crecer en la esperanzas de que el desierto puede florecer.

La Cuaresma es tu tiempo con Dios. Tiempo para desnudarte de tus afanes, de revisar tu vida, de adquirir el equilibrio cristiano, de rehabilitarte con fuerza y el optimismo de Dios. Es el camino a la Pascua de liberación con Cristo. La Cuaresma es tu tiempo con tu Dios.

La vida del materialismo consumista nos ha llevado a menospreciar los valores del Reino, a disociar la fe de la vida, a olvidar que el hombre no vive solo de pan sino también de la palabra de Dios. En el fondo es la lucha del "ser" SOBRE EL "TENER".

El "tener" nos lleva a la insodaridad que se niega a compartir, nos convierte en limosneros en lugar de ser promotores del reparto de bienes y desarrollares de dones y carisma. Nos lleva a la frustración existencial ante las nuevas necesidades creadas artificialmente. El "tener" subordina los bienes al hombre. Nos lleva a la desintegración total de nuestra existencia.

El "ser" es fundamentarse en la acción de Dios que nos crió. Básicamente es vivir en amor. Acercarse al hermano para extenderle una mano en su necesidad. Es consi-derar al otro, no como objeto de exploración sino como parte del proyecto de Dios y ese proyecto será incompleto si no uno mi "ser" al "ser" de mi hermano como realidad inseparable de mi existencia.

La cuaresma es tu tiempo para conocer el proyecto de Dios Padre quien en Cristo "trasforma nuestra condición humilde según el modelo de su condición divina" por eso la cuaresma es tiempo de gracia para hacer un alta en el camino y preguntarse a donde voy y con quien camino.

La oración es tu fuerza liberadora. Ahí escucharás las palabras del Señor, "si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y que me siga... Quien pierde su vida por mi, la salvará' (lc.9, 23) Los apóstoles, antes de la pasión del señor, seguían a Jesús pero era con sus criterios impregnado de un triunfalismo político. tu oración ha de ser un encuentro Pascual con tu Padre. Orar no es hablar de Dios sino hablar con Dios. Alábalo y glorifícalo y pídele que sepamos recibir sus bendiciones. Tu oración principal será el participar en la santa misa. Escucha la palabra y luego comulga con la palabra.
 

Publicado el 25 de marzo de 2003.

 

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