La condición humana
Miguel Rivilla San Martín
Desde que el hombre es hombre, no ha habido paz en la
Tierra, parece que no tenemos remedio.
No tenemos remedio. Desde que el ser humano,- homo
erectus,- se afianzó sobre sus extremidades inferiores, no ha habido paz
duradera en este planeta, llamado Tierra.
Parece ser propio de su condición de antropoide
inteligente (¿¡) la violencia, la destrucción y la muerte. ¿Lo llevará
impreso en sus genes?.
Siempre se han buscado y encontrado motivaciones para
justificar su desvarío de aniquilación de la vida, de toda vida, sin
excluir la de sus semejantes. El caso es que ahí están para vergüenza
ajena. Nada más cierto que el aforismo: Homo homini, lupus.
En el pasado el motivo fue la propiedad, la anexión del
territorio, el alimento y el oro. En el presente el petróleo. En el futuro
puede ser el agua. Nunca faltarán motivos de la especie que sean.
Y es que de la inestable condición humana cabe esperar
todo. Desde los rasgos más sublimes altruismo, abnegación y heroísmo,
hasta la profundidad abismal de violencia, muerte, abyección y
envilecimiento. ¿Percibe alguien signos de cambio?.
Publicado el 26 de marzo de 2003. |