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Proclamar a Jesucristo

Miguel Rivilla San Martín

No son pocos lo españoles que tienen una imagen distorsionada y reducionista de la Iglesia catòlica. Frecuentemente, hablan, escriben o presentan a la instituciòn eclesial, casi, al mismo nivel, de una ONG. Consideran que su tarea y misiòn fundamental està en atender toda clase de necesidades y carencias materiales de las personas, que con ella se relacionan. La expresiòn "Iglesia de lo pobres" es la denominaciòn màs afortunada, que se airea despuès del Vaticano II. Dìgase otro tanto del tan traìdo y llevado slogan "amor preferencial por los pobres ",que, a veces, se ha empleado como exclusiòn de los "ricos". Es necesario poner las cosas en su justo tèrmino. Esto es lo que ha hecho, con toda claridad y rotundidad, S.S.el papa Juan Pablo II, en su Mensaje del Dìa de los Emigrantes. La misiòn prioritaria de la Iglesia, no es, exclusivamente, hacerse presente entre los màs pobres. Ni dedicarse, como una benemèrita organizaciòn social màs, a la promociòn y ayuda material de los màs necesitados, como los emigrantes. "El anuncio de Jesucristo- dice taxativamente el Papa - es el primer acto de caridad hacia el hombre, màs allà de cualquier gesto de generosa solidaridad".

Proclamar a Jesucristo como ùnico Salvador de los hombres, es la primera, ineludible e inexcusable tarea, que incumbe a la Iglesia catòlica,.antes que la soluciòn e implicaciòn en los problemas temporales de los pobres. Es de esperar que todos, los de dentro y de fuera de la Iglesia catòlica, tengamos las ideas bien claras para no confundir los medios con los fines.
 

Publicado el 31 de marzo de 2003.

 

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