|
[FIRMAS]
Hacer la voluntad de Dios (II)
P. Santiago Martín
“La voluntad de Dios hay que hacerla con alegría. Lo
que Dios quiere para mí es lo mejor para mí. Si Dios me pidió que fuera
sacerdote es porque era lo mejor para mí; seguramente también es lo mejor
para muchos otros, pero Dios no me lo hubiera pedido a costa de mi
felicidad. Dios no viene a fastidiarme para hacer felices a otros”. Ed.
Martínez Roca. Página 52. Para ampliar, páginas: 50-54).
Continuando con el tema del cumplimiento de la voluntad
de Dios, para manifestarle al Señor nuestra gratitud, a imitación de
María, vemos que ese comportamiento debe tener tres características:
- Hacer la voluntad de Dios es un deber y no una
opción, pues tenemos deberes para con el Señor, que es nuestro Creador y
nuestro Padre.
- Debemos hacer la voluntad de Dios con alegría. No se
trata de “resignarse” a algo inevitable, sino de creer de verdad en el
amor de Dios y hacer lo que Él nos pide estando seguros de que es lo mejor
también para nosotros.
- La voluntad de Dios debe ejecutarse en todo momento,
en lo grande tanto como en lo pequeño. De hecho, el que no sabe ser fiel
en lo poco, no logrará tampoco serlo en lo mucho. Sin caer en el escrúpulo
o en la minuciosidad, sí debemos preguntarnos con frecuencia qué es lo que
quiere Dios de nosotros. Para saberlo bastaría con pensar: ¿Qué haría la
Virgen si estuviera aquí ahora?.
Publicado el 31 de marzo de 2003. |