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[FIRMAS]
Soy yo el traidor: Domingo de Ramos
P. Santiago Martín
“Estando a la mesa comiendo dijo Jesús: Os aseguro que
uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo. Ellos,
consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro: ¿Seré yo? Respondió:
Uno de los doce, el que está mojando en la misma fuente que yo”. (Mc 14,
18-20)
La Semana Santa se abre con el domingo de Ramos y, en
esta fiesta tan alegre, se encierra ya la futura tragedia. Los mismos que
un día aplaudieron son los que callan a los pocos días o, yendo aún más
allá, cambian el significado de sus gritos para pedir que le crucifiquen
después de haber gritado poco antes el himno de bienvenida del hosanna.
Así es el hombre. Así ha sido y así sigue siendo. Los amigos de las horas
de éxito desaparecen o incluso se tornan en enemigos cuando llegan los
momentos malos.
Por eso debemos vivir la Semana Santa en una clave
personal, intentando introducirnos en cada uno de los personajes para
descubrir nuestra similitud con ellos. Porque hay momentos en que nosotros
somos el Cristo inocente y crucificado, mientras que hay otros -los más-
en que somos el Judas traidor o en Pedro que niega conocer al Señor.
Tampoco faltan, afortunadamente, instantes en que nos convertimos en el
Cireneo que ayuda al que está aplastado por el peso de su cruz.
Descubramos, pues, nuestra participación en la Pasión del Señor y que
crezca nuestro amor a Él y nuestro deseo de evitarle todo tipo de
sufrimiento.
Publicado el 2 de abril 2003. |