Hacia la sencillez
Por Jaime Septién
La sencillez de la Palabra de Cristo, la sencillez del
testimonio del enamorado de Cristo, expresada en la libertad de la
obediencia al Magisterio de su Iglesia, son las claves para el triunfo del
Evangelio.
América Latina es la "gran esperanza" de la Iglesia
católica. Quizá por ello el papa Juan Pablo ll la ha visitado 18
ocasiones. Y sigue con absoluto interés todo lo que pasa o deja de pasar
en este nuestro suelo. Tras la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia
para América Latina, llevada a cabo la semana pasada, Su Santidad dirigió
un discurso duro, directo, sin concesiones a todos los católicos del
Continente. De una manera muy breve, voy a tratar de resumir las
indicaciones del Papa para enfrentar, juntos, los retos que le impone al
Evangelio el nuevo milenio:
1. Hablar, cada vez más, de Jesucristo, en todos los
ambientes y bajo todas las circunstancias. Los católicos no debemos
olvidar nunca que si hablamos, si actuamos, hablamos y actuamos en nombre
de Jesús.
2. Las estructuras de la evangelización son
importantes, pero mucho más lo son las personas. Por tanto, hay que hacer
todo por evitar la burocratización de la Iglesia, que Jesús nunca la quiso
sentada tras un escritorio.
3. Tanto estructuras como organizaciones de la Iglesia
en América Latina deben responder al modo de ser de los habitantes de
estas tierras, fecundadas por el cristianismo hace cinco siglos; es decir,
deben ser sencillas para facilitar el acercamiento con los pobres, la
opción preferencial de la Iglesia.
4. No hay que inventar métodos complicados o pastorales
tortuosas para llegar a todos los grupos de nuestra sociedad con el
mensaje de salvación. La fecundidad del Evangelio, su originalidad, es lo
suficientemente atractiva como para lograr la conversión de la gente.
5. La entrega a Jesús debe ser cada día más radical.
Por tanto, hemos de apartarnos de lo que no reconozca a Cristo como el
único Señor de la Iglesia y del mundo. De nuevo: todo ha de estar
fecundado por Cristo; todo ha de confabular para que su santo nombre sea
esperanza para la gran masa de desheredados del continente.
6. La expansión de las sectas (lo dijo el Papa en
portugués) avanza a un ritmo preocupante, sobre todo entre los más pobres.
Es un auténtico desafío para todos los católicos sobre cómo acoger en la
Iglesia verdadera a las personas que necesitan ser acogidas, por una
valerosa evangelización y una certera catequesis, sobre todo a las
personas adultas.
7. Evangelización en profundidad, presencia continua y
activa de los pastores, obispos y sacerdotes, con sus feligreses; relación
personal de los fieles con Cristo, son algunas de las ideas clave para
afrontar de manera resuelta el grave e insidioso problema de las sectas en
América Latina.
8. Los jóvenes, las familias y las vocaciones
sacerdotales requieren hoy una especial atención. Para favorecer su camino
de salvación, hay que hacer de la Iglesia una escuela de comunidad. Una
escuela en donde haya plena sintonía y obediencia a las directrices
autorizadas por sus pastores.
No hay misterio: la sencillez de la Palabra de Cristo,
la sencillez del testimonio del enamorado de Cristo, expresada en la
libertad de la obediencia al Magisterio de su Iglesia, son las claves para
el triunfo del Evangelio en nuestra América de la esperanza. ¿Queremos un
testimonio? El Papa mismo es el testimonio.
Publicado el 4 de abril 2003. |