Domingo de Ramos: La
entrada de Jesús a su pueblo
María Velázquez Dorantes
El domingo de Ramos junto con la procesión de está,
esta ligada íntimamente con la vida de Cristo y todo lo que sucedió días
antes de su pasión y muerte.
Nos encontramos en tiempo cuaresmal, a punto de entrar
a lo que conocemos como la semana mayor de cuaresma y está da inicio con
el domingo de ramos. Y siempre es necesario descubrir por que la Iglesia
conmemora un domingo tan especial, siempre es básico saber su origen y su
por qué.
El domingo de Ramos, no es un acto de solo el ir a misa
con palmas, romero o manzanilla, tiene un significado de preparación y
elaboración para la llegada de Jesús de Nazaret a su pueblo.
El domingo de Ramos junto con la procesión de está,
esta ligada íntimamente con la vida de Cristo y todo lo que sucedió días
antes de su pasión y muerte.
En un giro al pasado y dentro de la historia de la
humanidad el domingo de Ramos se fue celebrando de diferente modo. Sucedió
en Roma en el siglo IV, al cual a este día se le denominaba “domingo de la
Pasión” y se proclamaba solemnemente la pasión de nuestro Señor Jesús,
haciendo hincapié que la cruz es el camino recorrido hacia la
Resurrección. Y solo hasta el siglo XI se retoma como una costumbre la
procesión.
Después en Egipto era cargada triunfalmente en esta
procesión; mientras que en España y Francia se dice que en el siglo VII se
vivía la bendición de Ramos y la procesión.
Tras el concilio de Trento se unifica la procesión de
Jerusalén y el domingo de la Pasión de Roma, para celebrarse todo como un
todo significativo de mayor importancia.
Así, llegamos a conmemorar en la actualidad la
procesión de Domingo de Ramos, junto con la Eucarística y la proclamación
del evangelio de la Pasión de Cristo.
La liturgia de este día nos permite contemplar la
entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, gritando el pueblo ¡ Hosanna,
hosanna al hijo de David! y con ello se recuerda al profeta Juan que
anuncia: "No temas, ciudad de Sión mira que tu Rey llega montado en un
borrico" (Jn 12,13; cf. Zc 9,9).
Este día es universal en la vida de todos los
Cristianos, porque conmemoramos todo el proceso de preparación de Jesús,
para salvar al mundo de sus pecados. Todo ese proceso que lo lleva a vivir
su pasión y muerte para resucitar gloriosamente al tercer día.
Publicado el 8 de abril 2003. |