El infierno eterno
Miguel Rivilla San Martín
Hay un tema que produce desazón, es el de la eternidad
de las penas del infierno.
Si hay un tema particularmente molesto que produce
desazón, malestar e incluso rechazo, aún entre escritores religiosos, es
el de la eternidad de las penas del infierno. Ciertos seudo teólogos
llegan a confundir sus deseos con la realidad. Para refrendar sus
personales teorías, equiparan el infierno a una purificación temporal.
Apoyan sus lucubraciones en algunos escritores eclesiales que, en su
tiempo, fueron reprobados por la autoridad de la Iglesia, tales como
Orígenes, Papini, o que fueron mal interpretados como Sta. Teresa del Niño
Jesús o la misma Sta. Catalina de Génova.
En tema de tanta trascendencia no son de recibo las
especulaciones ni las ambigüedades. Aparte de la revelación clara y
contundente de Jesús en el Evangelio, lo cierto y seguro para todo
católico es constatar la enseñanza unánime, precisa y constante de la
Iglesia católica a lo largo de los siglos. Así fue siempre, tanto en su
Magisterio ordinario como extraordinario , basado en la Biblia , la
Tradición y las palabras diáfanas de Cristo .
En el nº 1035 del Catecismo de la Iglesia Católica se
dice: ”La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su
eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal
descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí
sufren las penas del infierno, “el fuego eterno”. La pena principal del
infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente
puede tener el hombre la vida y la felicidad para la que ha sido creado y
a las que aspira.”
Para evitar confusionismos en este campo importante de
la fe católica , conviene recordar siempre , lo que es la doctrina segura
y oficial de la Iglesia, de lo que son meras elucubraciones subjetivas .
Publicado el 8 de abril 2003. |