Imprimir

Los porqués de la vida

Miguel Rivilla San Martín

Nada sucede porque sí o al acaso. Todo tiene un por qué y un para qué. Sabe que el que dirige los hilos enmarañados de la historia personal y de la humanidad entera es Dios, el único Señor de la Historia.

La generalidad de los humanos vivimos metidos en una maraña de sucesos, eventos y acontecimientos personales, familiares y globales, que nos trascienden por doquier..

Palpamos, lo queramos o no, nuestra limitación y pequeñez. Ignoramos y buscamos por consiguiente, en la propia vida y en la de los demás, el sentido último de lo que acaece. Nada digamos de la perplejidad que nos causa la complejidad de los grandes acontecimientos nacionales o mundiales. Por ejemplo, sin ir más lejos, una guerra, un cataclismo, un genocidio donde mueren cientos y millares de seres inocentes ¿Quién puede presumir de tener la clave de interpretación o explicación de cuanto sucede en la vida personal o en la historia del mundo?.Absolutamente nadie.

No por eso es de recibo el darse a las cábalas, al pesimismo, al absurdo o al fatalismo. El cristiano, desde su fe en la Palabra de Dios, tiene otra clave distinta a los carentes de esa fe. Este no es otro que el sentido providencial y último de la vida.

Nada sucede porque sí o al acaso. Todo tiene un por qué y un para qué. Sabe que el que dirige los hilos enmarañados de la historia personal y de la humanidad entera es Dios, el único Señor de la Historia.

Sabe, con plena seguridad, que todo tiene un sentido, aunque él lo desconozca. Proclama incansable, para el que le quiera escuchar, que Dios escribe derecho con renglones torcidos .Que poderoso y bueno es el Señor para sacar bien del mal .Que ni una sola hoja del árbol cae al suelo sin la permisión divina. Que todo converge al bien de los que aman a Dios.

Pasa ni más ni menos como el que contempla de cerca un tapiz por detrás .No ve sino una maraña de hilos que se cruzan de una lado a otro, de arriba abajo. Es deprimente. Nada tiene sentido, todo parece negro, oscuro y absurdo, hasta que... ¡se da la vuelta y contempla el tapiz por delante¡. Entonces sí. Ve con alegría que cada hilo formaba parte de un conjunto que él desconocía. La diversa tonalidad de los colores tenían una finalidad y las luces y sombras forman parte maravillosa del conjunto. Todo tiene sentido. Todo estaba en la mente del autor del tapiz que él no conocía.

Ahora estamos viendo el tapiz de la vida por detrás. No sabemos nadie el por qué ni el para qué de tantos hilos.-acontecimientos personales, familiares o globales -que suceden.

Nos falta ver por delante-¡un día lo veremos¡-el tapiz de la gran y pequeña historia humana por delante y entonces veremos, con asombro y alegría, que todo tenía sentido. Tendremos respuesta exacta a tantos porqués como ahora nos inquietan y desazonan.

Es cuestión de tiempo, de fe y de esperanza en el poder y bondad de Dios.

Publicado el 10 de abril 2003.

 
 

Inicio ] [ Atrás ]