Lección inolvidable
Miguel Rivilla San Martín
Si el pueblo español se pusiese en pie con idéntica
unanimidad, contundencia y coherencia en cuanto surgiese un conflicto
bélico, en cualquier punto del planeta, habría que concluir que la lección
de la guerra de Iraq ha sido una lección inolvidable para todos.
Si los poderosos de la tierra no recapacitan
seriamente, si los organismos internacionales no se aglutinan, si la
democracia no se consolida en muchos países, si no se va a un desarme
efectivo y real de toda arma de destrucción masiva..., no cabe ser
optimista por el futuro que aguarda a esta desnortada humanidad .
Dada la condición humana, la vastedad de nuestro globo,
la lucha de intereses interraciales, culturales, económicos y religiosos;
el escandaloso desnivel de vida de un hemisferio y otro; la desigualdad
irritante entre el primer y tercer mundo; lo fácil que se olvidan las
lecciones de la historia etc.., no resultará del todo aventurado afirmar
que la guerra de Iraq no será, desgraciadamente, la última del siglo XXI.
Pronto de olvidarán las secuelas terribles de la
guerra, de toda guerra. Los medios de comunicación,-que tan buen servicio
de concienciación han prestado- se instalarán en la frivolidad, el egoísmo
innato de una minoría, al servicio exclusivo del bienestar material de las
masas, dejarán de espolear y sensibilizar nuestras conciencias
acomodaticias.
Si el pueblo español, que tan ejemplarmente se ha
manifestado con su no a la guerra, se pusiese en pie con idéntica
unanimidad, contundencia y coherencia en el futuro, en cuanto surgiese un
conflicto bélico, en cualquier punto del planeta, habría que concluir que
la lección de la guerra de Iraq ha sido una lección inolvidable para
todos.
Publicado el 11 de abril 2003.
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