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Procesiones malagueñas

Miguel Rivilla San Martín

Para un celo sacerdotal bien orientado, estas externas manifestaciones ofrecen más que formidables ocasiones de catequesis para los que participan y para los que están alejados de la Iglesia.

Unos cincuenta “cristianos de base” con tres párrocos malagueños, han contestado las procesiones y pasos de Semana Santa.

Cuando la Jerarquía eclesial en todas partes está haciendo esfuerzos de reordenación y nuevo planteamiento de las Cofradías y su implicación en la pastoral y caridad de las respectivas diócesis, parece, por lo menos, inoportuna y fuera de lugar esta contestación.

Cualquier persona que haya presenciado o participado en estas procesiones malagueñas de merecido reconocimiento nacional e internacional, habrá quedado impresionado, por encima de algún aspecto mejorable, en que son manifestaciones sinceras de fe cristiana del pueblo malagueño.

Llama la atención la gran participación de hombres que acompañan a los diversos pasos y el respeto del gentío que los contempla.

Para un celo sacerdotal bien orientado, estas externas manifestaciones ofrecen más que formidables ocasiones de catequesis, evangelización y profundización en la auténtica vida cristiana tanto de los participantes como de los alejados.

Nada se gana y sí mucho se pierde con la contestación de estas procesiones, que para muchos es una ocasión única de acercamiento a Dios, a la Iglesia y un aldabonazo a su vida de fe.

Publicado el 11 de abril 2003.

 
 

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