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Congruencia de vida... el reto de tu vida

Rosa Martha Abascal de Arton

contenido@yoinfluyo.com
Conocer la verdad, compromete a actuar congruentemente con ella, o traicionar la propia conciencia.

Congruencia de vida, fácil de decir, demasiado sencillo al parecer. Pero pensar, decir y hacer lo mismo es terriblemente difícil.

La congruencia requiere de conocer la verdad, porque una vida que no esté basada en la verdad, será incongruente con la naturaleza propia del ser humano.

La verdad es la adecuación de la realidad y el entendimiento, por lo tanto es absurdo que cada ser humano tenga "su verdad" porque solo existe una realidad. El reto consiste en captar la realidad con la inteligencia, poseyendo así la verdad. "La verdad es la luz del entendimiento y el mismo Dios es la regla de toda verdad" (Tomás de Aquino)

Conocer la verdad, compromete a actuar congruentemente con ella, o traicionar la propia conciencia. La verdad, el bien, aunque parezcan terriblemente difíciles y lejanos, son la única manera de ser felices. Por medio de la verdad alcanzamos la libertad y por lo tanto la felicidad.

Hay cinco virtudes fundamentales para una congruencia de vida:

1. Fortaleza: resistir la tentación y acometer el reto. Tener entereza y saber embestir un deseo desordenado, transformarlo en algo que consolide y robustezca a la persona.

2. Justicia: dar a cada quien lo suyo, dar lo equivalente a quien nos da algo, y ser solidario con otros, redistribuyendo lo que se tenga.

3. Prudencia: exige conocer los principios universales y las realidades concretas sobre las que versa la acción moral. "Es memoria de lo pasado, inteligencia de lo presente, docilidad para aceptar consejo, previsión, cautela, precaución" Carlos Díaz

4. Templanza: no es "no desear", sino evitar el deseo indeseable. "Los imperturbables que consideran cualquier pasión como intrínsecamente perversa, buena o mala, orientan su vitalidad a la insensibilización respecto de cualquier sentimiento. Eso es estoicismo, y el estoicismo no es humano" Carlos Díaz

a. Ser templado, es dar la cara, porque toda persona grande como ser humano se fragua en la lucha

b. Ser templado es evitar la tentación, es luchar contra malos deseos y substituirlos por buenos deseos y acciones propositivas, es prevenir, y quien evita la ocasión, evita el peligro, pues todo se hunde ante la fuerza terriblemente fascinadora de la ocasión.

c. Desear no es nada sin la fuerza del querer, que radica en la voluntad, hay que desear y querer dominar el orden de los deseos para que no nos aparten de la verdad.

5. Amar hasta que duela: ser congruente implica amar, con toda el alma a Dios, a uno mismo, a las personas que están involucradas en la decisión de congruencia, es darse a uno mismo, aunque el alma, aunque el corazín, aunque la vida misma se desgarre y se sienta uno vacío y carente de motor. El amor a fin de cuentas, bien ordenado, bien orientado, nos proporcionará el gozo y la limpieza de conciencia de no haber traicionado a Dios, a nuestros principios, pero sobre todo, de no haber herido a nadie. A fin de cuentas, el fin de nuestra vida debe ser: hacer felices a los demás para poder ser feliz uno mismo.

Hace unos años, conocía un hombre congruente de verdad, con una inmensa fortaleza, con un empuje impresionante para luchar por la justicia, con una prudencia y una templanza a prueba de todo, pero su mayor virtud, es el inmenso amor que tiene a Dios, a su familia y a sus amigos. Ha pasado pruebas muy duras en su vida, ha acometido y resistido, se ha forjado. Para él, el dolor es su aliado, porque crece y se refuerza en el. El resultado es una persona en paz, feliz, generosa, con una iniciativa impresionante para dar y darse. Esos son los grandes testimonios de nuestros tiempos.

Cuando oímos hablar de la Madre Teresa de Calcuta, con los miserables y moribundos, del Padre Damián que se fue a vivir con los leprosos, de Cardenal Van Thuan que vivió nueve años de su vida en una cárcel... nos parecen ejemplos inalcanzables, nos parecen personas más que humanas, sobrenaturales.

Sin embargo, el testimonio, la congruencia de un amigo, de un familiar, puede ser el gancho que nos ayude a los que no practicamos en plenitud la congruencia, a comprometernos en la lucha por la verdad, por el bien, por la paz, por la justicia, por el matrimonio, por la familia, por los hijos, aunque la propia vida, aunque el corazón esté de por medio.

Al final del camino, la unidad de vida, la congruencia de vida, el pensar, decir y hacer el bien y la verdad, permitirá a la persona, trascender, tener paz y llegar a Dios, el cual es la máxima felicidad alcanzable. Tal vez se llegará herido, cansado, desgarrado, pero se llegará. Y allí, el Señor nos dará el infinito amor, por nuestro esfuerzo.

Publicado el 16 de abril 2003.

 

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