Cuando la pereza
llega
María Velázquez Dorantes
Deshacerse de la pereza no es fácil, es un enemigo que
acecha a la humanidad y que existe.
El ser humano es activo y dinámico, pero ¿qué sucede
cuando la pereza llega?. A la extensa solución de esta pregunta, llegan un
sin número de hipótesis que la intentan descifrar. Sin embargo, muchas
navegan dentro de nuestro sistema de procesos llamado pensamiento,
pérdidas y sin solución alguna. Otras más se acercan a las respuestas, y
otras ni siquiera llegan.
La pereza es una reacción del estado de ánimo por el
cual el hombre pasa a lo largo de su vida, genera apatía y desinterés
dentro de las actividades que rigen su vida.
La pereza está muy ligada al dinamismo del hombre pero
como su contrario o su antónimo, es uno de sus rivales para seguir
luchando por las cosas de importancia en la vida.
Deshacerse de ella es fácil, porque solo se trata de un
momento de reposo mental, físico y neurológico. Es como sí las neuronas se
desprendieran y durmieran, lo cual provocan que el hombre entre en un
estado de flojera y no quiera realizar absolutamente nada. Dichas neuronas
tardan un tiempo en volver a su estado normal, cuando han regresado al
estado de actividad, su función nuevamente se procesa para que el cuerpo
reaccione.
Se dice que cuando la pereza llega al ser humano,
provoca un desprendimiento de razón que se convierte en inercia, lo cual
provoca el choque entre el dinamismo con el cual el hombre está formado.
Pero está es tan solo una nueva hipótesis, para
intentar descifrar cuando la pereza llega y bombardea el ánimo humano. En
qué momento, a qué hora y por qué, no se sabe; lo único acertado es se
trata de un enemigo que acecha a la humanidad y que existe.
Publicado el 24 de abril de 2003. |