Imprimir

[FIRMAS] CARLOS DÍAZ

Filtros contra la información en la sociedad de la información

Ningún conductor de programa, director de periódico, etc., tiene la plena autonomía ante el propietario del emporio.

El filtro del capital

El dinero es el que manda en la mala democracia; en ella la publicidad, que es un medio, y la superestructura del poder estatal (los partidos) se encuentran en connivencia íntima con el capital, son el capital mismo, sirviendo los periodistas de agentes suyos. Si en algún lugar se da por antonomasia la globalización del monopolio del capital neoliberal global, es en el ámbito de los medios: el mismo mensaje que se emite en España desde «El País» se emite también en la cadena de radio «Ser», se emite también en «Canal Plus» de televisión, se enseña a los niños en la «editorial Santillana», y se vende en librerías «Crisol». La sinergia de los holdins de los grupos de comunicación, la infoindustria, convierte a los media en multimedia, y a la mentira en una mentira en cascada que refuerza el efecto-mentira de la no-verdad. Para esto se necesita controlar muchas ondas, muchos periódicos, muchos canales, y de ahí la lucha por ese control. Cables, ondas herzianas, fibras ópticas, satélites, obras públicas configuran una red donde manda el propietario de esa tela de araña.

Ningún conductor de programa, director de periódico, etc, tiene la plena autonomía ante el propietario del emporio. La pérdida de identidad ideológica de los grupos de información en apariencia contrapuestos se traduce en identidad argentaria o crematística, por eso la lucha ideológica no es sino contraposición de los intereses económicos de estos holdings. Ellos quieren hacer que tienen grandes diferencias, pero buscan lo mismo. Cabe preguntar si los medios pueden ser democráticos en tal monopolio. Un dueño de un holding puede hacer caer a un magistrado, o a un ministro, pero un ciudadano no puede hacer caer al dueño de un holding. Todos pueden expresarse (democracia formal), pero no todos pueden expresarse con la misma fuerza, como sería lo propio de la democracia real. Los medios se sirven de la democracia formal para impedir u obturar la democracia real o social.

El filtro del Estado

Poder y capital son dos caras de una misma realidad. El poder, a través de sus partidos, ya implicados en las empresas, dicta leyes para ese capital y esas empresas. Prensa, poder y capital se besan. El 80 o el 90% de las fuentes de información están ligadas al Estado (a los EEUU en última instancia), es decir, al capital. Y por eso el 80% o el 90% de las informaciones serán siempre en última instancia proestatales. Por otra parte, es el Norte el que informa del Sur, y no a la inversa. Todas las noticias que nos llegan del Sur nacen en el Norte, en el Imperio. La información viene orientada de arriba abajo, y no a la inversa, de modo que la gente termina identificándose con el quinto de caballería bueno contra el piel roja malo. El Norte es fuente de noticias, el Sur silencioso, ¿qué sabemos del Sur? El Norte es invasor de noticias, y el Sur invadido o silenciado. Se convierte en noticia todo lo que le pasa sexualmente al señor Reagan/Clinton/Bush.

Mientras, el pueblo paga con sus impuestos pérdidas hipermultimillonarias de los medios públicos que sirven a los intereses privados, o en autopublicitarse.

¿Qué hacer? Prensa de sociedad civil. Pero sociedad nueva exige hombre nuevo: a ese gato hay que ponerle el cascabel.

Publicado el 25 de abril de 2003.

 
 

Inicio ] [ Atrás ]