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[FIRMAS] CARLOS DÍAZ

La noche

Dios no nos ha llamado a ser buenos, sino a ser santos, lo importante no es hacer cosas para Dios, sino hacerlas según Dios.

No lucen soleados rayos para las tres cuartas partes de la humanidad. Es de noche. Es de noche fuera, pero es de noche también en las heridas del alma, en un mundo desalmadamente vulnerado.

¿Cuándo es más de noche? Cuando la rana, deseando hacerse como el buey, se hincha, y explota.

¿Cuándo es más de noche? Cuando para perseguir el ideal de santidad realizo esfuerzos éticos agotadores que hacen penosa mi vida y que además no tienen gran valor a los ojos de Dios, antes al contrario pueden constituir un pecado de lesa autolatría: Dios no nos ha llamado a ser buenos, sino a ser santos, lo importante no es hacer cosas para Dios, sino hacerlas según Dios. No nos pase como a aquel caballero de la armadura oxidada, que de tanto hacer obras buenas, se volvió malo: «Nuestro caballero era famoso por su armadura. Reflejaba unos rayos de luz tan brillantes que la gente del pueblo juraba haber visto el sol salir en el norte o ponerse en el este cuando el caballero partía a la batalla. Y partía a la batalla con bastante frecuencia. Ante la mera mención de una cruzada, el caballero se ponía la armadura entusiasmado, montaba su caballo y cabalgaba en cualquier dirección. Su entusiasmo era tal, que a veces partía en varias direcciones a la vez, lo cual no es nada fácil. Durante años el caballero se esforzó en ser el número uno del reino. Siempre había otra batalla que ganar, otro dragón que matar u otra damisela que rescatar. Con el tiempo, el caballero se enamoró hasta tal punto de su armadura que se la empezó a poner para cenar y, a menudo, para dormir. Después de un tiempo ya no se tomaba la molestia de quitársela para nada. Poco a poco, su familia fue olvidando qué aspecto tenía sin ella». Al final, cuando quiso quitársela, ya era tarde: la armadura se había apoderado de él.

¿Cuándo es más de noche? Cuando creo que debo amar primero a los hombres y luego a Dios, pero eso no sirve para nada, pues nadie es tan perfecto como para merecer amor incondicional, ni tan fuerte como para entregarlo si no recurre más que a la propia buena voluntad. Si, por el contrario, empiezo por amar a Dios sintiéndome amado incondicionalmente por Él, en este amor encuentro a mi prójimo, y en ese amor los antiguos enemigos son mirados y amados como criaturas divinas. Entonces, cuando miro al otro desde ahí, para él también es de día.

¿Cuándo es más de noche? Cuando tenemos un encuentro con los sacramentos sin encontrarnos con el Señor de los sacramentos.

¿Cuándo es más de noche? Cuando la luz de la razón pretende sustituir a la fe. El hecho de no entender muchas cosas en nuestra relación con Dios no es un problema tan serio como el hecho de no aceptar que no podemos entenderlo todo, ni en el momento en que lo deseamos.

Y precisamente entonces, al comprender que la noche es noche cerrada, pero que el alba puede llegar, precisamente entonces el día comienza lleno de modestia a llenarnos progresivamente de luz: el día se abre, la noche se cierra. Nuestro día habrá comenzado en cada uno de nuestros días, y a la vez será el origen de todo día si, pese a ser de noche, sabemos la fuente de donde mana y corre, si sabemos de Quien nos hemos fiado.

Publicado el 25 de abril de 2003.

 
 

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