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[FIRMAS]

La caridad como deber (I)

P. Santiago Martín

Nadie como la Virgen María nos puede enseñar a amar a Cristo.

“A la persona que busca conocer la voluntad de Dios para llevarla a la práctica, el Señor le contesta: ‘Mi voluntad -aunque tenga diferentes aplicaciones- es siempre y sólo una: que hagas el bien y evites el mal. Mi voluntad es que ames. Mi voluntad coincide con mi naturaleza y mi naturaleza es el amor”. Ed. Martínez Roca. Página 65. Para ampliar, páginas: 57-75).

Nadie como la Virgen María nos puede enseñar a amar a Cristo, su Dios y su Hijo. Ella es el modelo más perfecto de cumplimiento de la voluntad de Dios, de una voluntad de Dios que como Cristo enseñó poco antes de morir se concreta en un único mandamiento: la caridad, el amor. Podemos resumir el amor a imitación de María en cuatro puntos:

- Es un amor motivado espiritualmente. Por lo tanto, es un amor que continuamente está haciendo referencia a la causa por la que se lleva a cabo: el agradecimiento a Dios. Esto se concreta en la frase: “Por Ti, Señor”, puesta al hacer cada cosa pequeña o grande.

- Es un amor que se entiende como un deber y no como una opción. Siempre que podamos amar, debemos amar. No hacerlo sería cometer un pecado de omisión.

- Es un amor lleno de detalles y actos concretos y no de retórica y palabrería, que sólo sirven para ofender.

- Es un amor que va precedido y seguido por la oración por la persona amada, tanto si es amigo como si es enemigo.

 
 

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