[FIRMAS]
Sólo hay un buen pastor: IV Domingo de Pascua
P. Santiago Martín
Muchos pretenden ocupar el lugar de Dios en el corazón
del hombre.
“Dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El
buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni
dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el
lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan
las ovejas”. (Jn 10, 11-13)
Muchos pretenden ocupar el lugar de Dios en el corazón
del hombre. Quieren tener el primer puesto y desean que el ser humano les
“adore”, inclinándose ante ellos. Esto no es nuevo, pero quizá en nuestra
época ha tenido manifestaciones especialmente evidentes. Ahí están los
casos terribles de idolatría llevada a cabo por algunas ideologías
nacionalistas, como la nazi por ejemplo, que pretendía convertir la patria
y la raza en el nuevo dios al que adorar.
Lo grave es que muchos de los que han intentado
suplantar a Dios en el corazón del hombre aún no han sido desenmascarados
y todavía embaucan a miles de ingenuos. Lo que a nosotros nos toca hacer
es evitar ser seducidos por esos “falsos dioses”. Los ídolos de nuestra
época: el dinero, el poder, el éxito a toda costa, la comodidad, siguen
siendo atractivos para muchos, posiblemente también para nosotros.
Aprendamos esta semana a identificar las voces
seductoras de nuestras tentaciones, de nuestros ídolos, para distinguirlas
de las de Cristo, que es el único que no nos engaña, el único que se
preocupa de verdad por nuestro bien.
Publicado el 2 de mayo de 2003
|