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Ser Cristiano es ser misionero

Martín Rodríguez González

Ser cristianos implica un compromiso inherente con la misión de testimoniar la esperanza cristiana y de encarnar el Evangelio.

Misionero es quien por una profunda convicción deja atrás sus raíces y sale hacia tierras lejanas a dar su vida por el anuncio del Evangelio y por el amor a quienes más sufren las agonías del hambre, los maltratos y las incomprensiones. Ellos y ellas -- anónimos la gran mayoría-- son los grandes héroes de nuestro tiempo.

Pero también hay un tipo de misionero y misionera cuyo campo de trabajo no son los calcinantes desiertos ni las selvas inclementes, sino el vecindario, los hogares, los grupos de trabajo, de estudio, de amigos y de reflexión espiritual. Se trata de todos cuantos hemos sido bautizados y conocemos por tanto la gran noticia de la Salvación.

Ser cristianos implica un compromiso inherente con la misión de testimoniar la esperanza cristiana y de encarnar el Evangelio. Cuando Jesús dijo «vayan por todo el mundo a predicar el Evangelio» hablaba a sus discípulos, pero también a quienes creyeron y seguimos creyendo en sus palabras a través de los tiempos aún sin ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos.

Exhorta Jesús a quienes han decidido consagrar su vida a Él, pero también a los niños, a las mujeres, hombres, jóvenes o viejos, a los matrimonios, a los ricos y a los pobres por igual. También por eso ser misionero es tener una buena relación con los vecinos y familiares, no dejarse llevar por la envidia, los rumores malsanos y el desinterés por las necesidades del otro. Es misión luchar por la verdad, por la justicia, por la buena administración de los fondos públicos y por la conservación del ambiente. El Evangelio es Palabra Viva, actual y real que debemos hacer vida en nuestras vidas.

Misiona el padre y la madre que corrigen a sus hijos con respeto y misiona el hijo que acata sus consejos. Lo hace el esposo responsable, la esposa amorosa, el sacerdote incólumne, el patrón que paga el salario debido y reporta las cargas sociales. Misioneros cristianos son el empleado fiel y honesto que hace crecer la empresa, la maestra que inculca valores, el estudiante aplicado y el empleado de gobierno diligente y servicial.

Los grupos laicos que contribuyen al fortalecimiento de las tareas pastorales y que buscan ante todo acrecentar la espiritualidad y la caridad de sus miembros dejando de lado los afanes personales y económicos son también ejemplos misoneros.

Tal debe ser nuestro compromiso siempre, pero especialmente ahora que vivimos el Año Santo Misionero: orar por el éxito de las acciones que emprende la Iglesia dentro de la Nueva Evangelización, colaborar en lo que esté al alcance pero sobre todo tratar de ser mejores en nuestros ámbitos de acción, dando testimonio y ejemplo «para que el mundo crea», según las palabras del Maestro.

Publicado el 2 de mayo de 2003

 
 

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