Tras la visita del
Papa
Miguel Rivilla San Martín
Desde mi puesto de
sencillo cura de pueblo, hacer unas reflexiones de orden práctico ante
esta visita papal.
La 5ª visita de S.S.
el Papa a España marcará un hito en el catolicismo de nuestra nación.
Habrá un antes y un después. Pronto saldrán a la luz sesudas reflexiones
de jerarcas, teólogos, escritores y personas cualificadas, que analizarán
con lupa cada palabra y consigna del santo Padre y su incidencia en la
vida personal, familiar y social de los católicos.
No es mi intención
entrar en este terreno. Sí quiero, desde mi puesto de sencillo cura de
pueblo, hacer unas reflexiones de orden práctico, que puedan servirnos a
todos.
1-Todo el entusiasmo,
euforia y parafernalia que ha provocado la visita del Papa, tendrá que
traducirse en frutos concretos, para no quedar en agua de borrajas o en
fuegos de artificio. Bien está el aclamar al Papa, pero mejor será
obedecer al Papa. La siembra espera frutos.
2- La visita del
Vicario de Cristo es un reto para todos, pero en especial para los
jóvenes. Se proclamó hasta la saciedad que los jóvenes españoles
sintonizaban con el Papa, a quien ven como su líder, hombre valiente y
coherente. Pues bien, queda mucho por hacer, para que esta misma juventud
sea de verdad testigo de Cristo, según les pidió Juan Pablo II.
3-Muchos católicos se
dicen creyentes pero poco practicantes. Es una falacia. La fe y la
práctica de la misma ,han de ir unidos en la vida diaria. Nada nuevo ha
propuesto el Papa. La fe en Jesucristo ha de llevar a escuchar su Palabra
y al compromiso de vida en la eucaristía dominical. Tal hizo el Papa en
Colón y tal hacen, cada domingo, millares de sacerdotes en toda España.
Hay falta de coherencia en los católicos españoles y no excesivo celo en
los pastores. ¡MANOS A LA OBRA¡
Publicado el 9 de mayo
de 2003
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