Sueña con un mundo
diferente, actúa para lograr un mundo distinto
Rosa Martha Abascal de Arton
A veces hay obstáculos, actitudes, barreras que
parecen demoler nuestros sueños... hay que transformarlos en oportunidades
de afianzar aquello por lo que luchamos.
He de confesar que soy
una aficionada de las Chivas, equipo de gran tradición en el futbol
mexicano. Este fin de semana, recibí una profunda lección de ellas: todo
se puede lograr en la vida. Un equipo que estaba practicamente eliminado
de la liguilla, se recuperó de una diferencia de cuatro goles, para
calificar a la siguiente ronda.
¿Cómo lograr que un
sueño, un anhelo, una meta pueda ser conseguida? ¿Cómo no derrotarse
cuando todo parece estar en contra de uno? ¿Cómo no perder la ilusión
cuando todo apunta a que no hay salida posible?
Tal vez parezca
trivial sacar conclusiones de la vida por un partido de fútbol, sin
embargo, considero que a lo largo de nuestro camino, vamos ganando
pequeñas o grandes batallas, salvando pequeñas o grandes dificultades,
esto lo aprendí desde chiquita, cada vez que me caía, o me portaba mal, mi
papá me decía "arriba, a levantarse, a seguir, ¡vamos!". A veces lo decía
con palabras, pero siempre lo dijo con el ejemplo, jamás lo vi derrotado,
ni en los momentos más amargos de su vida. Es la actitud, el empuje, la
fortaleza, lo que a fin de cuentas nos hace ser perdedores o ganadores en
el gran reto de la vida.
1. Fe, cuando uno deja
de creer que un sueño, que una meta es posible en la vida, uno pierde la
posibilidad de alcanzarla. La primera condición para triunfar es creer que
podemos hacerlo
2. Esperanza, confiar,
esperar en que ese sueño es posible de realizarse, que con el esfuerzo y
las ganas necesarias, podremos hacer el mundo distinto y alcanzaremos el
sueño de ser y hacer mejores a uno mismo y a los demás.
3. Amor, si uno no ama
profundamente la meta que uno persigue en la vida, si uno no se ama a uno
mismo como ser humano valioso y digno hijo de Dios, si uno no ama a los
seres que le rodean como a uno mismo y si uno no ama a Dios (verdad y
valores), sobre todas las cosas, uno no será capaz de alcanzar la meta,
hay que tener corazón de fuego para amar con pasión la meta a alcanzar.
4. Voluntad, uno puede
tener fe, esperanza y amor, pero sin un actuar con brazo de hierro, con
heroísmo, buscando los medios, hasta las últimas consecuencias, sin
entrega, sin reciedumbre, soportando todas las contrariedades, obstáculos,
sacrificios, no se logra absolutamente nada.
Volviendo al fútbol,
el equipo salió con la firme creencia de que podía ganar, con la esperanza
de lograrlo, con amor por su equipo, por sus familias, por si mismos, y
con la voluntad de hacer todo lo que sabían hacer para ganar y lo
hicieron, alcanzaron su meta, su sueño.
Hoy, hay retos para
cada uno de nosotros como personas, como familias, como sociedad, como
país muy concretos. El soñar con un mundo distinto, con que el amor reine,
con que haya paz en la familia, en la sociedad en el país en el mundo...
soñar... se vale soñar, pero es indispensable luchar por alcanzar ese
sueño.
A veces hay
obstáculos, actitudes, barreras que parecen demoler nuestros sueños... hay
que transformarlos en oportunidades de afianzar aquello por lo que
luchamos.
Sin embargo, el ser
humano, el hombre, la mujer, esos seres maravillosos que gozan de
inteligencia, voluntad y libertad, son capaces de tener un pensamiento
frío para conocer la verdad, de cultivar un corazón de fuego para amar con
pasión y de fortalecer un brazo de hierro para actuar con heroísmo
El ser humano, cuando
encuentra que hay un porque y un para que, cuando conoce la verdad, los
valores y los asume como propios, es capaz de sobreponerse a las peores
condiciones psicológicas, espirituales y físicas. Baste citar lo sucedido
con los sobrevivientes de campos de concentración.
Si, la persona es
capaz de todo lo que se propone, pero más aun si tiene el sentido de la
trascendencia, de que ésta vida tiene un por que y un para que, que se
reflejará y se hará realidad más allá de la muerte
¿Luchar por una
familia? Si, claro, por los hijos, por estabilidad emocional, por ser fiel
a una promesa, por buscar amar y ser amado... pero mas allá, el fundamento
de la lucha diaria en, por y para la familia, es el amor más trascendente,
el que nunca traicionará, el que es el fundamento y la base de cualquier
amor: el amor a Dios, desde la religión que uno practique.
Prometí a mi ángel, a
mi Dios, que lucharía por mis ideales, por la verdad, por el bien, por la
paz, por el amor, por la amistad, por la familia, por México. Hoy lo
reafirmo, no importa cuales y cuantos sean los obstáculos, esa lucha
debemos llevarla a cabo cada ser humano, porque no estamos solos, porque
buscamos la verdad, amarla y actuar con todas las fuerzas por conseguirla,
porque ese Dios que dio la vida por nosotros, nos ayudará, solo debemos
ser fieles a Su llamado.
Todo es posible si
conocemos la verdad, la amamos, y actuamos con heroísmo, buscando realizar
los sueños más trascendentes, buscando hacer un mundo diferente, en donde
la paz, el amor, los valores, la verdad sea lo que reine.
Publicado el 27 de
mayo de 2003
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