La Iglesia tiene
necesidad del arte y el arte ¿tiene necesidad de la Iglesia?
Víctor Corcoba Herrero
Para transmitir el
mensaje que Cristo le ha confiado, la Iglesia tiene necesidad del arte. En
efecto, debe hacer perceptible, más aún, fascinante en lo posible, el
mundo del espíritu, de lo invisible, de Dios. Además, también, sigue
siendo verdad que el cristianismo, en virtud del dogma central de la
Encarnación del Verbo de Dios, ofrece al artista un horizonte
particularmente rico de motivos de inspiración. ¡Cómo se empobrecería el
arte si se abandonara el filón inagotable del Evangelio!.
FRUCTÍFERA MUESTRA
EXPOSITIVA
Siguiendo las
instrucciones marcadas en su tiempo por el anterior Arzobispo de Granada,
Monseñor Cañizares Llovera, tuvo lugar en la parroquia granadina de Huétor
Vega, la inauguración de una muestra expositiva de arte cristiano, así
como la presentación del libro sobre el V Centenario de la Fundación de la
Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Encarnación (1533-2003).
Conmemorar la onomástica, me consta, ha tenido una gran importancia
cultural y humana para el pueblo. Lo refrendan dos hechos significativos,
que pude comprobar: Primero, la Iglesia estaba repleta de vecinos, hasta
el punto, que un nutrido número de ellos, tuvieron que permanecer de pié y
en los aledaños. Y segundo, se han unido voluntades y entregas
incondicionales, para que desde el Ayuntamiento y el cura Párroco,
pudiesen llevar a buen término la recuperación de este legado histórico.
Fruto de ese afán y desvelo por las raíces, han germinado, dos eventos
confluentes entre sí: la exposición y la edición de un libro. Hemos
podido, pues, ver una parroquia profundamente injertada en el pueblo e
íntimamente solidaria, como una casa de familia, fraterna y acogedora.
Si la eternidad es
nuestro horizonte de hombres hambrientos de verdad y sedientos de
felicidad, la historia es el escenario de nuestro compromiso diario. La fe
nos enseña que el destino del hombre está inscrito en el corazón y en la
mente de Dios, que gobierna los hilos de la historia. Y nos enseña
asimismo que el Padre pone en nuestras manos la tarea de comenzar ya desde
aquí la construcción del Reino de los Cielos que el Hijo vino a anunciar y
que llegará a su plenitud al final de los tiempos. Así pues, tenemos el
deber de vivir dentro de la historia, al lado de nuestros contemporáneos,
compartiendo sus anhelos y esperanzas, porque el cristiano es, y debe ser,
plenamente hombre de su tiempo. Pero también, es verdad, que es saludable
para el alma, releer con sentimientos nuevos nuestra historia y adentrarse
en nuestras raíces cristianas. Por ello, es una gozosa noticia para el
pueblo y para toda la provincia de Granada, el riguroso libro, sumamente
cuidado, que se ha publicado en Huétor Vega, con motivo del V Centenario
de la Fundación de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación
(1533-2003).
LA EDICIÓN DEL LIBRO
La edición, de más de
un centenar de páginas, corrió a cargo de Adolfo Jesús Guerrero Ruiz, y en
él se incluyen variados y profundos textos radiográficos e históricos de:
Félix Márquez Hidalgo (Alcalde de Huétor Vega), Miguel Peinado Muñoz
(Administrador Diocesano de Granada), Antonio Martín Ruiz (Párroco de
Huétor Vega), Francisco Javier Martínez Medina (Profesor de Historia de la
Iglesia y del Arte Cristiano de la Facultad de Teología de Granada), Lucia
Águila García, Adolfo Jesús Guerrero Ruiz (Doctorando del Departamento de
Humanidades de la Universidad de Jaén), Miguel Ángel León Coloma (Profesor
Titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Jaén) y
Jesús Piñar (Profesor Titular de Educación Secundaria). Todos ellos,
ahondan en esa historia vivida, que, como acertadamente escribe, Miguel
Peinado Muñoz: “desde hace más de quinientos años, miles, millones, de
granadinas y granadinos han vivido su existencia en torno a esos edificios
singulares, que son, por su propia arquitectura, todo un símbolo de lo que
es la Iglesia: lugar de reunión de la asamblea de bautizados, centro hacia
el que confluyen y del que dimanan los actos más trascendentales de la
comunidad”.
Por consiguiente, el
libro, que inserta majestuosas fotografías y plaquetas (créditos
fotográficos: José Luis López Rojas, Bárbara Hasbach Lugo y Miguel Ángel
León Coloma), no es sólo un volumen para los ciudadanos de Huétor Vega, lo
es para todo el pueblo de Dios, y también para los alejados. A propósito
de ello, subrayo las palabras de Francisco Javier Martínez Medina: “esta
Iglesia no ha sido sólo un edificio para el culto, en torno a ella, se han
estructurado los distintos barrios de este pueblo en los que se divide y
articula el municipio. Con ella nace el archivo parroquial en el que se
han registrado sus pobladores al recibir los distintos sacramentos o
formar parte de sus corporaciones cofrades, archivo que, como tal, da
comienzo al padrón del municipio. Aquí se guardan los únicos datos que
conocemos de las familias que poblaron Huétor Vega desde 1501”. En suma,
un libro a considerar, que nos adentra desde el buen hacer y decir, sobre
la fundación de la Parroquia y el Ayuntamiento, el ambiente
socioceconómico en el siglo XVI, la Iglesia Parroquial de la Encarnación,
el Nazareno: La bella estoica de Pablo de Rojas, el archivo Parroquial de
Santa María de la Encarnación; mostrándonos también un amplio catálogo
artístico y una extensa bibliografía e ilustraciones. Recomendamos el
libro e instamos a que prosiga el ejemplo en otros pueblos. Obras así, son
una necesidad para que nuestra verdadera historia no se pierda.
IMÁGENES QUE NOS
CONDUCEN A DIOS ENCARNADO
Como complemento, la
muestra expositiva, nos participa una serie de imágenes que nos conducen a
Dios encarnado. El ser humano siempre ha creado arte, para darse a
entender o explicar algo. Estos medios sirven para ayudarnos a visualizar
lo invisible; para explicar lo que no se puede explicar con palabras.
Diversas obras, como el Calvario, que dormía el sueño de los justos en la
torre del templo, ha sido felizmente recuperado. Representa a Cristo en la
Cruz con la Virgen y San Juan, una de las obras más antiguas, valiosas y
de mayor interés que se conservan de los primeros años de esta parroquia.
Otras obras de arte, como la Dolorosa, la Circuncisión, el Salvador, la
Virgen de las Angustias, el retrato de Fray Hernando de Talavera, el
Crucificado, el Nazareno, también están presentes con su mensaje de fe y
devoción de un pueblo que peregrina hacia el Padre.
Siguiendo las palabras
que el Santo Padre, dirigió a los jóvenes en su reciente visita a España,
y viendo al pueblo de Huétor Vega entusiasmado con la exposición, con la
buena noticia de Jesús, que nos trasladan las imágenes, surge la
interioridad; cuando, precisamente, el drama de la cultura actual es la
ausencia de contemplación. “Sin interioridad la cultura carece de
entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma. ¿De qué
es capaz la humanidad sin interioridad? Lamentablemente, conocemos muy
bien la respuesta. Cuando falta el espíritu contemplativo no se defiende
la vida y se degenera todo lo humano. Sin interioridad el hombre moderno
pone en peligro su misma integridad”.
A esa interioridad
también contribuyó el espléndido coro de Huétor Vega que cerró el acto,
con místicas voces blancas. La atmósfera no podía ser más trascendente. Lo
decía el Párroco, Antonio Martín Ruiz: “El cristianismo se ha
caracterizado desde sus orígenes por crecer “inculturado”, es decir, bien
metido en la cultura, en la sociedad y entre la gente gracias al esfuerzo
de los cristianos por hacer significativa la Buena Noticia del Reino. Por
eso, el Evangelio, ha asumido la cultura de cada tiempo y la ha iluminado
con los valores cristianos”. Desde luego, un pueblo fiel a sus raíces
cristianas, -como lo subraya el acto del pueblo de Huétor Vega-, no
encerrado en sí mismo sino abierto al diálogo y a la colaboración con los
demás pueblos de la tierra; es faro de civilización y estímulo de progreso
para la diócesis y para el mundo.
Publicado el 27 de
mayo de 2003
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