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Los medios de comunicación y el Papa: una experiencia digna de contar

Jesús L. Sacristán García / El Rotativo-Universidad S. Pablo-CEU

El Papa acaba de realizar su 5º viaje a España en medio de toda la expectación que se ha generado con toda la visita. Muchos han sido los organismos e instituciones que han estado al pie del cañón, para lograr una máxima coordinación en pro de una visita que saliese bien desde el punto de vista de las infraestructuras.

Y dentro de las infraestructuras que ponían todo a punto, estuvo el apartado de los medios de comunicación. Dicen que en la vida se vive de recuerdos y, para recuerdos los momentos vividos en el Palacio de Congresos situado en el Paseo de la Castellana, junto al Hotel Cuzco. Estos dos lugares fueron estratégicos, ya que allí se fraguó todo tipo de noticias que, posteriormente, salieron por los distintos medios de comunicación social, tanto de prensa, como de radio, televisión o internet.

El lugar comienza por una amplísima planta baja que hace de recepción, donde había unos mostradores en los que se entregaban las acreditaciones y los pooles que son acreditaciones para viajar en los autobuses organizados que llevaban hasta los escenarios de los actos con el Papa. También servía de lugar donde se charlaba y hablaba con los compañeros. Las mismas instalaciones ofrecían un comedor para reponer fuerzas y una sala de prensa, con todo tipo de facilidades, para transmitir. Se nota a leguas el esmero de la preparación de los acontecimientos por parte de la comisión responsable de la infraestructura de la visita papal y del grupo de voluntarios, que se dedicaron, con todo empeño, a ayudar a que se sintiesen cómodos – aun dentro de los sacrificios que requiere la profesión- los periodistas que venían a cubrir la información.

Sí que se puede decir una vez más, que la Iglesia congrega y une, al ver comunicadores y periodistas de diversos medios de comunicación - conocidos o desconocidos- reunidos allí para informar a sus radioyentes, lectores, telespectadores e internautas.

Cuando uno llegaba al Centro de Prensa el viernes a recoger las acreditaciones, vivía un ambiente que ya daba sensación de noticia. Era como la cuenta atrás de un acontecimiento que nos llenaba de satisfacción a todos: El Papa de nuevo entre nosotros. Efectivamente Juan Pablo II, sin que pasasen muchos años después de estos acontecimientos, que marcan 2000 años del Nacimiento de Cristo había vuelto a España. Todavía recuerdo esa estampa de voluntarios y organizadores trabajando sin parar con el objetivo de que todo esté a punto. Incluso con las pequeñas urgencias de última hora que requieren una preparación más minuciosa y detallada de todo lo que necesita poner a punto el lugar. Algunos recibiendo, y otros en el Hotel Cuzco, donde se alojaron muchos de los periodistas que eran de otras partes de España o del mundo, y que, lógicamente, habían hecho su reserva de plaza para venir a cubrir información.

Uno siente como si ese servicio propio de la Iglesia, fiel al mensaje del Señor, se diese precisamente con más motivo en estos días tan estelares para nuestras comunidades.

El objetivo marcado no fue solamente poner a punto una serie de eventos, sino crear un clima distendido en medio de un calor vivencial a nivel de Fe y en el plano humano.

Ver las caras de satisfacción de los comunicadores y profesionales de la información, cuando veían que formaban parte del séquito que acompañaba de cerca al Papa. A medida que nos acercábamos a Cuatro Vientos se corría de boca en boca que no serían 100.000 los asistentes, sino 600.000, porque el ojo estadístico de los militares al calcular no podía fallar. Y la previsión desbordada por completo cuando nos encontramos que, al acabar se contaba cerca de 900.000. “Decididamente las previsiones se han superado con creces”, comentaban algunos. Entre los asistentes, caras de admiración y satisfacción, porque veían que informaban a sus medios de un acontecimiento impregnado de ambiente juvenil, y que había merecido la pena.

Y uno de los momentos que no se puede pasar por alto, fue la pequeña tertulia que mantuvieron algunos periodistas que se habían dado cita, entre los que se encontraba Paloma Gómez Borrero, corresponsal de la cadena COPE en Italia y El Vaticano. Fue un momento de gratas anécdotas y comentarios, que habían conformado la jornada que terminaba. Pero tocaba madrugar y pronto fue la retirada, ya que al día siguiente a las 7 de la mañana, había que estar en el Centro de Prensa para ir a Colón a la multitudinaria Misa, en la que el Santo Padre canonizó a 5 españoles. Y se cumplieron las previsiones de la hora de partida, pero, de nuevo, el gentío congregado, que pasaba del millón de fieles participantes repartidos por toda la Castellana y alrededores, rompió moldes.

Y llegó el momento de la despedida en Barajas, donde, como al inicio de la llegada, un grupo de periodistas fue a cubrir el evento, con la grata sorpresa de que el Papa, al marcharse al avión, pidió pasar por la zona de los periodistas –algo que salió de él- para saludarles, de forma más personalizada.

Y así concluyó el 5ª viaje del Papa a España, y esta fue la experiencia con los periodistas. Ellos mismos podrían dar fe de esto. Precisamente uno de los comunicadores que estaban, al terminar todo el acontecimiento, se acercó a algunos miembros de la comisión preparatoria y les dijo: “¡Enhorabuena, habéis sobrepasado previsiones! Nada mejor que esta anécdota para poner el broche a la crónica de una visita papal, vivida entre los periodistas.

Publicado el 27 de mayo de 2003

 
 

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