La propaganda
política: un contaminante
María Velázquez Dorantes
Tiempo de elecciones, de candidatos para un buen
gobierno, tiempo para elegir, pero también es tiempo de reflexionar que
tanto la publicidad como la propaganda política en estos días se han
convertido en un contaminante visual.
Estamos saturados por
volantes en los que muchos de los casos la gente hace omiso y los tira por
las calles; los carteles están en cada esquina, las mantas compiten por
ser la más grande y llamativa y el ser humano se ve hostigado por la
exagera publicidad exterior.
Si bien es cierto que
este tipo de publicidad es tan antigua como los primeros medios de
comunicación del hombre, también es cierto que se ha transformado en un
medio de contaminación ambiental.
Por sus colores,
tamaños y formas han atiborrado las ciudades y todas sus localidades, por
lo que el ojo humano se ve circundado de los ideales y personajes de cada
partido político.
La contaminación
política es la presencia de agentes nuevos en el medio ambiente, y este ha
sido un caso que se deja de un lado porque siempre se habla de
contaminación de agua, de suelo, de aire, pero ¿ qué sucede con la
contaminación visual?; cuando el ojo humano pierde la capacidad de
percepción global y entra en un estado de stress visual, que logra que esa
capacidad se vea bloqueada y las lecturas de las cosas se hagan caóticas.
Si lo que sucede con
la propaganda política es un sobre paso de información, es casi imposible
mantener la concentración en esa información y esto se transfigura en un
factor de distracción que no ayuda a la política, ni a uno mismo.
La contaminación
visual por la propaganda política además de causar stress, provoca
distracción, daños ecológicos y desequilibrio ambiental, afecta las
condiciones de vida y funciones vitales de los seres vivientes.
De este modo, la
exagerado contaminación visual por parte de la propaganda política logra
que nuestro proceso visual se desordene, y sea tan cambiante que no logre
la atención y la motivación necesaria para el votante.
Se dice que la
contaminación visual, por parte de propagandas políticas se encuentra
alejada de todo sistema arquitectónico agradable al ser humano, pero
cuando se entra en temas estéticos es muy difícil de definir, lo que es
naturalmente artístico.
Todos estos elementos
influyen de manera negativa en el hombre y en el mismo ambiente, es por
ello que hacemos un llamado a los candidatos para que en el momento de
realizar campañas ayuden a mantener equilibrio ambiental, porque esto
también forma parte de un buen gobierno y de una nueva apertura para el
bienestar social.
Necesitamos de un
mundo limpio y con equilibrio, y no con saturaciones que lo vuelvan
agresivo y negativo.
Publicado el 27 de
mayo de 2003
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