[FIRMAS] SANTIAGO MARTÍN
Creer en la fuerza de Dios: Domingo de Pentecostés
P. Santiago Martín
“Y dicho esto, exhaló
su aliento sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes
les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los
retengáis, les quedan retenidos”. (Jn 20, 22-23)
Una de las herejías
antiguas es el llamado “pelagianismo”, que consiste en creer que sólo
contamos con nuestras propias fuerzas en la lucha por alcanzar la
perfección y que el hombre, por lo tanto, se salva por sí mismo, sin
deberle nada o muy poco al Señor y a su muerte en la Cruz. Esta falta de
fe en la gracia de Dios se nota, entre otras cosas, en la disminución con
que se frecuenta el sacramento de la confesión. Contra esta tendencia, tan
actual, debemos reaccionar renovando nuestra fe en el Espíritu Santo y
estando convencidos de que, si bien hay que poner todo lo que podamos de
nuestra parte, no somos nosotros los que hacemos las cosas sino que es
Dios el que las hace.
Es Dios, como dijo
María en las palabras dirigidas a su prima Isabel, el que hace maravillas
y es capaz de hacerlas incluso con instrumentos tan frágiles y pobres como
somos nosotros. Por eso es tan importante la confesión, porque es una
proclamación de nuestra fe no sólo en el amor redentor de Cristo –que
perdona nuestros pecados- sino también en que Él es capaz con su gracia,
con su fuerza, de hacernos santos. Porque creemos en Él nos confesamos y
seguimos luchando. Y porque luchamos venceremos.
Publicado el 27 de
mayo de 2003
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