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Cuando hablan los obispos

Adolfo Carreto – AVMradio.org

La forma de actuar de la Iglesia está cambiando y, lo que resulta más paradójico es que los poderes públicos están percatándose de ello, muy a su pesar y hasta un tanto incrédulos.

La nueva pastoral, por la que transita gran parte de la Iglesia latinoamericana, tiene como praxis una puesta en escena que a veces se torna conflictiva. A lo que las autoridades religiosas llaman "concientización", las autoridades civiles llaman hostigamiento. Lo hemos visto últimamente en México, con motivo del proceso electoral, y lo estamos viendo en Venezuela, con motivo del discurso que en la OEA pronunció el Canciller Venezolano, echándole prácticamente la culpa a la Iglesia de los males pasados y presentes..

La praxis cristiana se mueve dentro de un contexto de reflexión enmarcado a la vez en un contexto de vida, contexto en el qué, inevitablemente, la política quiere coparlo todo.

A muchos responsables del orden público les llama la atención esta nueva forma de evangelizar. Presiente que se tambalean los cimientos que antes venían sosteniendo, si no con el consenso de la Iglesia jerárquica, sí al menos con su silencia, gran parte de la estructura montada. El silencio era una forma de otorgar, pero la Iglesia ya no se mueve solamente "dentro de la sacristía", según expresión afortunada de Juan Pablo II en aquel viaje que realizó al Cono Sur.

La forma de actuar de la Iglesia está cambiando y, lo que resulta más paradójico es que los poderes públicos están percatándose de ello, muy a su pesar y hasta un tanto incrédulos. Las expectativas, incluso a nivel mundial, que ha ocasionado durante sus viajes por el mundo el Sumo Pontífice, independientemente de los resultados habidos, son una muestra de cómo el mundo, y sobre todo los más desfavorecidos, vuelven a confiar en la religión como portadora de un mensaje de salvación integral, el cual atañe no a una sola parcela de la persona humana sino a su totalidad.

Ante la acusación de que la Iglesia está aupando este quehacer del descontento de la población, un obispo brasileño ha dicho: ¿Quién es capaz de movilizar una población como esa, si no es la necesidad?".

Evidentemente, la necesidad. Pero también la concientización que la Iglesia ha venido realizando en el pueblo gracias al anuncio concreto e in situ de la "Buena Noticia", el cual acarrea, inevitablemente, la denuncia de las situaciones injustas que impiden la liberación de los grandes desplazados.

También de los grandes desplazados políticos.

Publicado el 18 de junio de 2003

 
 

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