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Censura contra la Iglesia

Adolfo Carreto – AVMradio.org

El lenguaje de los países tercermundistas, vale decir, endeudados, se parece cada día más al lenguaje del Vaticano sobre la pobreza. O a la inversa. No importa quién comenzó a hablar en los términos actuales sino la coincidencia actual en el planteamiento.

Los presidentes de varios países latinoamericanos han vuelto a plantear recientemente en las Naciones Unidas la necesidad impostergable de reducción de su deuda externa si se quiere lograr una estabilidad social, no solamente en el plano interno de los países que la sufren, sino en las relaciones internacionales.

El fenómeno galopante de la pobreza en muchos pueblos ha destrozado aquella tesis del despegue económico tan manejada por las teorías economicistas de décadas pasadas. Lo cierto es que ya nadie cree en tales hipótesis y, aunque no se ponga en duda la buena intención de quienes las formularon, la realidad social dice que estaban equivocados de raíz. Ahora surgen las tesis globalizadoras de la economía, y por aquí la desconfianza es total. Aún los más liberales sospechan que este nuevo planteamiento es una nueva trampa.

El empobrecimiento sostenido, por otra parte, ha aupado a otros males sociales, entre los que cabe destacar el desenfrenado auge de la comercialización de la droga, la expansión indiscriminada de las sectas y los fanatismos, la militarización y paramilitarización, la violencia de fin de semana con robos y asesinatos que se parecen a partes de guerra, el clima de inestabilidad física y económica y, sobre todo, la pérdida de la esperanza por una vida mejor a corto y mediano plazo.

Por todo esto el Vaticano rompió lanzas y emitió un documento al respecto, donde se plantea la parte ética del problema. Dicho documento, emanado de la Comisión Vaticana de Justicia y Paz, vino a reforzar la posición de los países endeudados. El planteamiento del Vaticano se enmarcaba en el núcleo de esa propuesta de la nueva evangelización que emerge de la opción preferencial por los pobres, frase muy querida tanto por este Pontífice como por los anteriores. Pero no solamente el problema del empobrecimiento hay que achacarlo también a causas externas. La Iglesia, a fuer de objetiva, abre los ojos y dice: "El Estado debe democratizarse y no ser sólo un botín a ser repartido por aquellos que asumen temporalmente el gobierno"

Más o menos el lenguaje que utilizaron nuestros obispos en documento poco divulgado. ¿Será que existe una especie de censura contra el lenguaje eclesiástico?.

Publicado el 18 de junio de 2003

 
 

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