[FIRMAS]
Aceptar las correcciones: 14o Domingo Ordinario
P. Santiago Martín
6 de julio de 2003
“¿No es éste el
carpintero, el hijo de María?.... Y desconfiaban de Él. Jesús les decía:
No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en
su casa”. (Mc 6, 3-5)
La violenta reacción
de los paisanos de Jesús contra él, con motivo de la visita del Señor a
Nazaret, que es recogida en el texto del Evangelio de este domingo, se
debió a algo tan sencillo como una corrección, una crítica, que Cristo se
atrevió a hacerles. Hay mucha gente así. Todo va bien con ellos mientras
les das la razón. Todo va bien mientras les dices que son buenísimos. Pero
si te atreves a disentir en algo o a pedirles que cambien en alguno de sus
comportamientos, reaccionan contra ti con gran virulencia.
Es una pena, porque si
tuvieran humildad podrían cambiar y entonces mejorarían notablemente.
Además, es muy frecuente que esas personas, aquejadas del defecto de la
soberbia, tengan muy buenas cualidades en otros aspectos. Estarían
realmente en el camino de la santidad y de la perfección con sólo aceptar
las correcciones. Todo se lo toman como algo personal, como una falta a su
honor, como una injusticia, y al rechazar las críticas se impiden a sí
mismas la posibilidad de mejorar, de completar sus muchas virtudes.
En todo caso, esta
semana debemos procurar no ser nosotros los que incurran en ese defecto,
no sea que, dándonos cuenta de lo que hacen mal los demás, no nos
percatemos de que el pecado de la soberbia también anida en nuestro
corazón.
Publicado el 25 de
junio de 2003
|