Fin de la vida
Miguel Rivilla San Martín
En una muerte filmada en directo, ¿porqué nadie habló
de Dios?
No lo pude evitar. Me
fui a la cama con amargo sabor de boca. En Telemadrid,(26/6/03) como
último capítulo de un programa sobre el cuerpo humano, pusieron el
titulado “Fin de la vida”.Fue la muerte, en directo, de una persona de
edad, con un proceso degenerativo de cáncer en el estómago. Poco a poco se
fue apagando su vitalidad, atendido por los tiernos cuidados de su esposa
y la presencia de los suyos. El enfermo era plenamente consciente de la
gravedad de su estado. Manifestó con plena consciencia que “con la muerte
se acabaría todo para él”.
Ni la presencia de los
suyos, cantándole una emotiva canción en el trance final.; ni la flor que
la nieta le puso en sus manos antes de expirar; ni las tiernas palabras de
su mujer, entrelazando su mano fría en las suyas; ni las caricias que le
prodigaba, pudieron evitar la deprimente impresión de una muerte filmada
en directo.
Pero no fue esta
realista y agónica escena, la que me dejó el mal sabor de boca, sino la
frialdad y carencia de fe de cuantos rodeaban al moribundo. Y eso, a pesar
de que, en la pared, junto al teléfono, tenían clavado un crucifijo. Por
nada quisiera fuera así mi muerte. Me fui triste a la cama rumiando una
pregunta: ¿A nadie de los presentes les dijo nada ese crucifijo?.
Publicado el 26 de
junio de 2003
|