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Vampirismo, ¿sólo en las novelas?

María Velázquez Dorantes

Los géneros literarios de nuestra cultura son muy variados, uno de los más llamativos es la novela, en ella podemos encontrar el andar de nuestra imaginación y la transportación de está a lugares inverosímiles. Sin embargo, podríamos preguntarnos si acaso todos los temas que se han vuelto novelas han surgido de algo real.

Una novela que causó gran impactó en la sociedad fue la de Bram Stocker y su personaje El conde Drácula, que nació de las características encontradas en el Museo Británico y que por casualidad se confrontan con un personaje que existió en el medioevo llamado Vlad Tapes y su castillo. De aquí se desprende todo aquello que denominan el vampirismo y que hoy en día los jóvenes lo encuentran como un tema y una forma de vivir atrayente, que no los conduce más que al desierto de su persona y su espíritu.

Vlad Tapes fue un hombre que distinguió por un salvajismo primitivo y un derroche de violencia a mediados del siglo XV. Cuentan los datos que en 1456 empaló a 600 jóvenes sajones pertenecientes a un pueblo germánico que vivía en la desembocadura de Elba y parte del cual se trasladó a Inglaterra en el siglo V-, su pobreza y carencia de humanidad con el paso del tiempo fue aumentando y la barbarie continuaba. Las muertes que sobre él se acusan estallaban en la tortura y terrorismo. Para 1476 este hombre muere y su cabeza fue colocada en una pica, exhibiéndola en Constantinopla durante un año.

A partir de esta historia, muchos narradores y gente de pueblo comenzaron a crear leyendas que aterrorizaran a la población, es ahí donde nace el llamado vampiro Nosferatu y donde se crea el mito de la estaca en el corazón.

La historia de muertes por succión de sangre y el comienzo de creencias superfluas sobre la vida perpetua a través de una muerte con estás características.

El vampirismo pronto se convirtió en el tema de gran aceptación social, de las novelas al cine. Y llevó a la realidad los temores y miedos de las personas, jugó con la mente del espectador creando un mundo irreal pero tenebroso.

La adrenalina por las ciencias ocultas es una trampa del enemigo para atrapar a aquellas mentes débiles que se encuentran lejos de la presencia de Dios.

El vampirismo se ha vuelto un caso de estudio, por muchos psicólogos y psiquiatras en donde se considera que la mente humana está muy lejos de la realidad.

Algunos médicos suponen que existen cuatro tipos de vampirismo, donde los psicópatas arrastran todo un desorden espiritual denominado “ modernidad y nueva forma de vida”.

Uno de ellos es el denominado vampirismo completo donde implica actividades necrofilias y necrosádicas, existe una atracción incontrolable por los muertos y el deseo de succionar su sangre. El segundo caso de vampirismo es sin ingestión y existencia de materia muerta, este caso consiste en la satisfacción de un instinto sexual con cadáveres, se muestra un interés por tocar el cuerpo inerte o solo obsérvalo. El tercer caso es un vampirismo sin cadáver, donde la mayoría de los psicópatas contemporáneos esta relacionado en este tema, porque existe un vampiro ideológico en su mente que posee características sobrenaturales y que han sido frutos de la literatura. Este caso es de mayor estudio, por estar más presente en distintos grupos sociales, donde creen que el vampirismo como forma de vida nueva los conduce a una plena pasión y a una desobligación de la vida, y paralelamente lo que hace es trasbordarlos lejos de una realidad. Sus características peculiares, son que estos jóvenes actúan con un desequilibrio mental y trastornados de una vida normal. La sangre esta muy relacionada con ellos, y su placer por practicar esta forma de vampirismo es la transfusión de sangre a través de lesiones o heridas en la piel, llegan a extraer material de clínicas que contenga la sangre o son capaces de lastimarse para saciar esa enfermedad patológica.

El cuarto caso de vampirismo es el denominado auto vampirismo, para la ciencia médica este caso es igual que el anterior en psicosis; la veneración de la sangre está muy ligada a sucesos eróticos.

De aquí se desprenden dos confusiones con el vampirismo que producen equivocaciones sociales y que pueden llegar a un final tormentoso por los fanáticos.

Existen dos enfermedades llamadas porfiria y talasemia, donde se produce en el ser humano síntomas de la persistencia por beber sangre acompañada de una anemia, donde no se soporta la luz solar y las encías llegan a una retracción que hace ver los dientes de mayor tamaño.

Para combatir al mal de porfira es necesario proporcionar al enfermo cantidades moderadas de ácido fólico y realizar constantemente estudios de sangre para ver los niveles de hierro.

La talasemia produce anemia crónica y lleva al enfermo a una palidez muy pronunciada.

Algunos estudios sobre la porfiria indican que está, casi ha desparecido y para 1989 se presentó el último caso.

Si analizamos el caso del vampirismo con reflexión, podremos darnos cuenta que la mente humana es tan fuerte y a la vez demasiado débil que puede arrojar al hombre a un fanatismo sumamente desequilibrado y colocarlo dentro de un abismo.

Desafortunadamente los modos de vida de hoy en día, parecen ser que se encuentran lejos de todo conocimiento de Dios. Algunos de estos modos no ayudan al hombre, más bien lo retroceden a raíces primitivas. El vampirismo se ha expandido de muchas formas a través de la velocidad de los medios de comunicación, pero no otorgando una información objetiva, sino colocando trampas voraces que intentan desarmar a la creación perfecta de Dios.

Cada lectura, cada película, cada página web, debe ser creada para perfección y no perdición de la mente. Son necesario nuevas ideas forjadoras de valores y de características vitales que inviten al hombre a vivir con arte, en paz consigo mismo y con los demás, en unión con Dios y su naturaleza. En Pro de la vida y no en contra de ella.

Publicado el 26 de junio de 2003

 
 

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