Imprimir

La noticia eclesial

Adolfo Carreto / AVMradio.org

¿Sobre qué desea la gente que se hable, en qué estilo desea que se le hable, en qué circunstancias desea oir la autorizada voz de la Iglesia y por qué a veces rechaza lo que algunos hombres de iglesia dicen?.

La Iglesia católica se siente manipulada por el tratamiento que los medios masivos de comunicación social imprimen a las noticias relacionadas con la Iglesia. La jerarquía de varios países se ha venido quejando de que los documentos emitidos por la Iglesia gozan de muy poco ralevancia informativa. Suele ser periodísticamente más atractiva una entrevista a un obispo o a un personero ocasional que la difusión de un documento oficial con todo el rigor de la divulgación que la literatura oficial merece.

Retornamos a un punto muchas veces debatido: ¿el tema religioso, interesa o no interesa?. Pues sí, interesa. El colombiano cardenal Alfonso López Trujillo lo denunció hace ya tiempo: la multiplicación de artículos de prensa con amargas quejas sobre la ausencia de la jerarquía, sobre los silencios y vacíos, como si la Iglesia hubiera dejado de tener incidencia en Colombia”. Por lo tanto, la prensa habla sobre asuntos religiosos.

Pero, efectivamente, cabe una pregunta: ¿sobre qué desea la gente que se hable, en qué estilo desea que se le hable, en qué circunstancias desea oir la autorizada voz de la Iglesia y por qué a veces rechaza lo que algunos hombres de iglesia dicen?.

Es cierto que los medios de comunicación masivos no disponen de un espacio diario para el tratamiento y divulgación del tema religioso, como sí lo tienen para la farándula, el deporte, la política la cultura o el simple entretenimiento, pero cabría preguntarse: ¿qué han hecho y que hacen los jerarcas eclesiásticos para que el tema eclesial se convierta en noticioso, como lo fue en su tiempo?.

Se queja el cardenal López Trujillo de que al carecer de espacio para informar”la Iglesia queda a merced de una inquietante manipulación de la noticia, y en no pocos casos son los mismos católicos, industriales y empresarios, quienes o no son del todo conscientes o prefieren pagar la cuota al imperativo de la propaganda, aunque se evapore la coherencia cristiana”. No creo, sinceramente, que sea este un asunto de propaganda. Se publicitan otras muchas cosas que también atentan contra ella. ¿No sería más honesto pensar que todavía no hemos aprendido a exponer el Evangelio como lo que es, como una noticia... y buena?. Realmente es triste que a estas alturas, y con todos los adelantos tecnológicos, no hayamos aprendido a hacer del Evangelio una noticia interesante.

Publicado el 1 de julio de 2003

 
 

Inicio ] [ Atrás ]