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Iglesia y orden social

Adolfo Carreto / AVMradio.org

Esto de romper el orden social es un tópico contra la religión, y concretamente contra la religión católica, que se viene dando no solamente dentro de los regímenes comunistas sino, y lo que es peor, dentro de regímenes autodenominados católicos. Ejemplos en esta Latinoamérica nuestra, sobran.

Igual que la Iglesia católica se ha percatado de que, en naciones en las cuales la evangelización era casi de su exclusiva competencia, se han filtrado agencias evangelizadoras extrañas, comúnmente denominadas sectas, robándole no pocos adeptos, de igual manera las autoridades comunistas chinas han detectado que en su suelo el cristianismo ha retomado vuelos. Fenómeno que, a juicio de las autoridades comunistas, puede amenazar el orden social.

En China, en efecto, el cristianismo está preocupando a las autoridades. En un informe elaborado exclusivamente para el Partido Comunista Chino, pero que alguien se ha empeñado en filtrar, se dan datos de considerable relevancia.

Hasta hace poco los creyentes chinos, por ejemplo, eran mayoritariamente personas, si no totalmente ancianas, al menos de edad media hacia arriba, con predominio del sexo femenino. Esto, al parecer, no preocupaba a las autoridades. El fenómeno, según el informe, se ha revertido, de tal forma que "un porcentaje de los nuevos conversos al cristianismo son jóvenes y con un alto nivel de educación". Lo que parece indicar que la inteligencia y la cultura no contradicen a la fe sino que encaminan hacia ella. Al menos en China. Dato no despreciable para no pocos analistas del fenómeno religioso. Para ser más concretos, el informe habla de una especie de "fiebre cristiana".

Como se trata de un informe confidencial, los encargados de la investigación determinaron, entre las causas que han podido aupar este fenómeno, "la desenfrenada corrupción de los miembros del Partido y los oficiales del gobierno", lo que hace que mucha gente "busque refugio en la religión", alejándose de ese paraíso comunista tantas veces anunciado y jamás conseguido.

La conclusión del informe es obvia: "las fuerzas de seguridad deben castigar resueltamente a todos los elementos que, escudándose en la religión, rompen el orden social".

Esto de romper el orden social es un tópico contra la religión, y concretamente contra la religión católica, que se viene dando no solamente dentro de los regímenes comunistas sino, y lo que es peor, dentro de regímenes autodenominados católicos. Ejemplos en esta Latinoamérica nuestra, sobran. Lo cual indica que la religión sigue siendo el punto de mira para el poder que fundamenta su ejercicio de espaldas a la humanización, esto es, a la libertad. Tal posición no es nueva. Si a recordar vamos, esta fue la acusación contra las primeras comunidades cristianas. Hasta que Constantino decidió hacer de la religión un asunto de estado. De lo cual, al parecer, todavía no han podido librarse los creyentes.

Publicado el 26 de junio de 2003

 
 

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