Límites del progreso
Miguel Rivilla San Martín
A diario el ser humano está experimentando en todos
los campos de la ciencia y del saber, la limitación y barreras de sus
esfuerzos y tentativas.
El hombre forma parte del universo y gracias a su alma
espiritual, aspira a dominar cuanto se le presenta. Estos repetidos
intentos constituyen la base del progreso humano.
Tanto el macrocosmos como el microcosmos, son objetos
de sus investigaciones. La actitud más adecuada, al experimentar el hombre
sus propias limitaciones, debería ser la de la humildad. Nunca la soberbia
ni la autosuficiencia. Es mucho más lo que ignora que lo que conoce. Dura
lección que no acaba de asimilar.
Pronto se olvidan los fracasos en el campo de la
astrofísica, de los viajes espaciales, o de los proyectos de la NASA, con
irreparables pérdidas en vidas humanas, como en el Challenger o los
desaparecidos astronautas, perdidos en el espacio sideral. El origen de la
vida, la expansión del universo, o el estudio de los agujeros negros en el
mundo galáctico, sigue siendo un misterio insondable para la ciencia
moderna.
Respecto al microcosmos, los neurocirujanos más
eminentes, han confesado la tremenda complejidad del cerebro humano, tras
la tragedia de la separación de las dos siamesas, operadas en Singapur.
Ante el misterio de la vida y de la muerte, ante la cuasi infinitud del
universo, el ser humano palpa su propia finitud e impotencia y debería
exclamar: Sólo Dios es grande.
Publicado el 8 de julio de 2003
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