La mesa está servida
Hay dos elementos que aderezan a una noticia para que,
además de noticia, sea noticia comercial: el sexo y la violencia.
Ha tardado mucho el director del tabloide inglés,
Sunday Express, de comprender por dónde va la movida periodística, digo la
movida periodística negociada. Hay dos elementos que aderezan a una
noticia para que, además de noticia, sea noticia comercial: el sexo y la
violencia. Contra el sexo, mientras no sea producto en venta, nada tengo.
¡Faltaría más!. Contra la violencia, lo tengo todo. La violencia no es
justificable ni en la imaginación. El sexo, por otra parte, no es un
invento humano sino una condición natural de nuestro ser; tan natural e
imprescindible es que de su ejercicio depende la perpetuidad de la
especie. Otra cosa bien distinta es la degradación comercializada de él,
que es lo que da asco. Me explico: el sexo no produce nauseas, el envase
del sexo en frasquitos comerciales, sí. Y uno de estos frasquitos
comerciales es su puesta en el escaparate de la noticia.
Por eso sorprende ahora el descubrimiento de este
periodista inglés, quien ha enviado un memorando a sus trabajadores
colaboradores, en el que les dice: “A diferencia de otros competidos, no
tenemos muchas materias sobre sexo y escándalos, y eso ha de cambiar”. Así
que, de ahora en adelante, el Sunday Express saldrá con nueva cara. Tal
así que los periodistas “deberán encontrar semanalmente, por lo menos seis
historias con sexo o escándalos que involucren a figuras públicas,
incluyendo políticos y religiosos”.
Pues hala, a camuflarnos todos de paparachis, a
enfundarnos la careta de espías de alcoba, a colocar cámaras ocultas en
los escondites, a inventarnos amantes para príncipes y princesas, lo de
las tonadilleras ya es muy repetitivo, a espiar en los confesionarios, a
inspeccionar las facturas de las compras de los políticos, a meter las
narices en las sacristías
Noticias de este cariz de que las hay, las hay, y si
no, se inventan, qué más da. El trucaje fotográfico da para mucho. Que si,
que no exagero. De ahora en adelante los periodistas del Sunday Express, y
por orden de su director, deberán entregar las historias con un día de
antelación a la fecha prevista, “para la preparación de titulares más
impactantes y una maquetación más agresiva”, y así mejorar el impacto
visual de estas historias.
Pues ya lo saben, de ahora en adelante a comprar el
tabloide inglés Sunday Express para enterarnos de cómo anda el mundo y sus
protagonistas. Claro, exclusivamente protagonistas del sexo comerciable y
la violencia al estilo Irak. Porque la mesa, amigos, está servida.
Publicado el 6 de agosto de 2003
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