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El gran timo

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

Se puede timar de muchas maneras, pero cuando se utiliza la dignidad de la persona humana para quitarle sus pertenencias, el timo se convierte en degradación.

Uno se siente muy mal al verse timado. Y estoy diciendo para quitarle engañosamente sus pertenencias, las materiales y las espirituales, las de la dignidad, las de la buena fe, es decir, para privarnos de la vida digna.

El timador siempre ofrece algo a cambio, pero resulta que lo ofrecido es siempre mentiroso. De ahí que todo timo comience por una mentira: hacer creer como verdadero lo que es falso. Casi siempre te ofrecen más de lo que te piden. Luego terminamos comprobando que lo ofrecido no solamente no es más sino que es nada. Y en eso consiste precisamente el timo: en dejarte vacío, en caer o por buena gente o también, en ocasiones, por avaricioso.

Nos timan económicamente, intelectualmente, inclusive religiosamente nos timan: nos ofrecen salvaciones que no es la salvación, nos ofrecen vidas eternas que no son más que caducidades. Estos son los timos que más aborrezco: la comercialización de la fe, o de la buena fe, cuando se trata de un remedio de vacío.

Por ejemplo, con la guerra de Irak nos han timado, y en nombre de Dios, que es lo más desagradable. Nos timaron ofreciéndonos una salvación universal con la desaparición de armas de destrucción masiva en poder del demonio Saddán, y aunque Saddan continúe siendo un demonio, sus armas no eran esas armas. Pues sí, nos timaron ofreciéndonos una salvación universal, y ya vamos viendo donde nos han metido: en una guerra más prolongada y muertos a cuenta gotas. Continuarán cayendo inocentes de parte y parte y, aunque a unos los llamen héroes y a otros víctimas inevitables, el timo consiste en que continuemos creyendo que esa mentira es verdad. Esto es lo que molesta; que, como todo timo, se comenzó con una mentira y ahora quieren continuar timándonos con otra mentira. Y la gente termina hartándose. Hasta los que, en Irak, odiaban a Saddan.

¿Quién no quiere comprar la verdad de acabar con el terrorismo?. Es un producto, el cese del terrorismo, que todos anhelamos. Precisamente por eso caemos en la trampa. Pues eso es lo que intentaron hacer en una parroquia de Navarra: utilizar a las víctimas del terrorismo de ETA para escaldar los bolsillos de los feligreses. Un tipo, en nombre del Sindicato Nacional de Policía, llamaba a las parroquias y pedía entre 300 y 800 euros con el fin de colaborar con las víctimas del terrorismo. El timador o los timadores compraban la buena fe. Y el timo sigue: el gobierno español enviará tropas a Irak para que el timo a los ciudadanos continúe. Es que no aprendemos.

Publicado el 6 de agosto de 2003

 
 

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