El gran timo
Se puede timar de muchas maneras, pero cuando se
utiliza la dignidad de la persona humana para quitarle sus pertenencias,
el timo se convierte en degradación.
Uno se siente muy mal al verse timado. Y estoy diciendo
para quitarle engañosamente sus pertenencias, las materiales y las
espirituales, las de la dignidad, las de la buena fe, es decir, para
privarnos de la vida digna.
El timador siempre ofrece algo a cambio, pero resulta
que lo ofrecido es siempre mentiroso. De ahí que todo timo comience por
una mentira: hacer creer como verdadero lo que es falso. Casi siempre te
ofrecen más de lo que te piden. Luego terminamos comprobando que lo
ofrecido no solamente no es más sino que es nada. Y en eso consiste
precisamente el timo: en dejarte vacío, en caer o por buena gente o
también, en ocasiones, por avaricioso.
Nos timan económicamente, intelectualmente, inclusive
religiosamente nos timan: nos ofrecen salvaciones que no es la salvación,
nos ofrecen vidas eternas que no son más que caducidades. Estos son los
timos que más aborrezco: la comercialización de la fe, o de la buena fe,
cuando se trata de un remedio de vacío.
Por ejemplo, con la guerra de Irak nos han timado, y en
nombre de Dios, que es lo más desagradable. Nos timaron ofreciéndonos una
salvación universal con la desaparición de armas de destrucción masiva en
poder del demonio Saddán, y aunque Saddan continúe siendo un demonio, sus
armas no eran esas armas. Pues sí, nos timaron ofreciéndonos una salvación
universal, y ya vamos viendo donde nos han metido: en una guerra más
prolongada y muertos a cuenta gotas. Continuarán cayendo inocentes de
parte y parte y, aunque a unos los llamen héroes y a otros víctimas
inevitables, el timo consiste en que continuemos creyendo que esa mentira
es verdad. Esto es lo que molesta; que, como todo timo, se comenzó con una
mentira y ahora quieren continuar timándonos con otra mentira. Y la gente
termina hartándose. Hasta los que, en Irak, odiaban a Saddan.
¿Quién no quiere comprar la verdad de acabar con el
terrorismo?. Es un producto, el cese del terrorismo, que todos anhelamos.
Precisamente por eso caemos en la trampa. Pues eso es lo que intentaron
hacer en una parroquia de Navarra: utilizar a las víctimas del terrorismo
de ETA para escaldar los bolsillos de los feligreses. Un tipo, en nombre
del Sindicato Nacional de Policía, llamaba a las parroquias y pedía entre
300 y 800 euros con el fin de colaborar con las víctimas del terrorismo.
El timador o los timadores compraban la buena fe. Y el timo sigue: el
gobierno español enviará tropas a Irak para que el timo a los ciudadanos
continúe. Es que no aprendemos.
Publicado el 6 de agosto de 2003
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